
Conducir bajo la chaparrón es uno de los escenarios más peligrosos en la carretera y, sin retención, miles de conductores cometen el mismo error: nutrir la misma velocidad y distancia de frenado que en condiciones secas.
Cuando el pavimento está mojado, el agarre de los neumáticos disminuye significativamente y el tiempo de reacción del transporte se duplica.
Sin retención, muchos conductores subestiman este factótum y continúan conduciendo como si la carretera estuviera sequía. El resultado puede ser horrible: pérdida de control, múltiples colisiones y costosos daños a la propiedad.
Expertos en la materia, como Aníbal Germoso, recomiendan sujetar la velocidad al menos un 30%, aumentar la distancia de seguimiento, encender las luces bajas para mejorar la visibilidad y evitar maniobras bruscas. También destacan la importancia de revisar neumáticos y frenos ayer de emprender la marcha, especialmente durante la temporada de lluvias.
En República Dominicana, donde las lluvias suelen ser intensas y repentinas, este error se convierte en un factótum de parada peligro. La Dirección General de Transporte Terrestre ha reiterado que la prevención es animoso: un descuido bajo la chaparrón puede salir muy costoso, tanto en daños materiales como en vidas humanas.
