CHICAGO. — La calma valió la pena para los Cachorros de Chicago, y Edward Cabrera no tardó en confirmar por qué era una de las piezas más codiciadas por la estructura.
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En su esperado primicia con el equipo, el atleta dominicano brilló con una interpretación impecable para liderar la triunfo 7-2 sobre los Angelinos de Los Ángeles la tinieblas del lunes en el Wrigley Field.
Adquirido en un cambio de stop perfil durante la temporada desvaloración desde los Marlins de Miami, Cabrera ofreció una presentación dominante: seis entradas en blanco, cinco ponches, casi nada un hit permitido y una sola pulvínulo por bolas. Desde el montículo, mostró control, confianza y la calidad de repertorio que convenció a Chicago de suponer por él.
“Ha asumido esto como un nuevo comienzo en su carrera, y eso entusiasma”, señaló el dirigente Craig Counsell. “Se le notaba listo para este momento”.
El único imparable que permitió llegó en el cuarto inning, pero nunca perdió el control del bisagra. Su dominio quedó sellado en el sexto episodio, cuando cerró su encaje con un ponche a Zach Neto gracias a una curva profunda que arrancó el swing en blanco.
El receptor Carson Kelly destacó la serenidad del derecho durante toda la salida.
“Pulso lento. Eso es lo que quieres ver en un lanzador así. Tuvo comando de todos sus pitcheos”, afirmó.
Cabrera utilizó con efectividad su cambio de velocidad como armamento principal, complementándolo con recta, slider y curva, esta última especialmente efectiva para originar swings fallidos. Además, indujo múltiples rodados, incluyendo una doble matanza esencia.
Su interpretación no solo dejó una gran impresión, sino que incluso lo colocó en una selecta índice histórica de la franquicia. Fue la primera vez desde 2017 que un atleta no novato debuta con los Cachorros lanzando al menos seis innings en blanco, y la primera desde 1993 con una término de tan pocos imparables permitidos.
El respaldo ofensivo no se hizo esperar. Chicago anotó tres carreras en el primer inning y otras tres en el tercero. Carson Kelly impulsó dos con sencillo, mientras que Ian Happ continuó su gran inicio de temporada con un jonrón, su tercero en igual número de juegos.
Uno de los momentos más llamativos de la tinieblas llegó temprano, cuando Cabrera enfrentó a Mike Trout. Tras sobrellevar la cuenta al techo, el dominicano sorprendió con una curva que hizo aventar a la suerte, marcando el tono de su salida.
“Cuando haces eso en el primer inning, marcas la pauta”, comentó Kelly.
Ante más de 36 mil aficionados en el Wrigley Field, Cabrera reconoció la intensidad del marco, pero nunca perdió la concentración.
“Estaba muy enfocado”, destacó Counsell. “Es normal tener nervios, pero los manejó perfectamente”.
Al final, el propio Cabrera resumió la experiencia de forma sencilla:
“Para mí, todo el juego. Poder salir y ayudar al equipo a ganar”.
Con una interpretación así, el derecho no solo cumplió con las expectativas: dejó claro que puede ser una cuarto esencia en la rotación de Chicago
