Entre el calvario y el paraíso, como presenta su más flamante disco 'Lux', Rosalía inicia este lunes la etapa española de su paseo mundial en un momento paradójico en el que hitos artísticos y grandes elogios conviven con continuas polémicas y algunas pequeñas debacles como su rudo concierto en Milán.

Cuando se lanzó su cuarto libro de estudio en noviembre pasado, el mundo impávido pareció enamorarse de su enfoque desde el pop hasta la música clásica. Billboard, Rolling Stone y The Guardian la colocaron en el podio de lo mejor del año, mientras Madonna no dudó en calificarla como “una visionaria”.

Su acercamiento a una conocimiento muy personal de inmaterialidad no despertó el mismo entusiasmo, ni entre quienes consideraban que utilizaba la iconografía católica con fines estéticos, ni entre quienes la consideraban un retroceso a una decente que parecía ya superada.

'Lux' concluyó 2025 como el disco en castellano de maduro éxito entre el conocido, sólo por detrás de 'Debería tirar más fotos' de Bad Bunny.

“El Titanic cerca de en un pintalabios, pero yo no cerca de en el 'Lux Tour' de Rosalía», ironiza uno de los miles de comentarios en las redes sociales tras la brillante cesión de su paseo en España que, como muchos otros eventos recientes de gran demanda, pareció dejar más frustración que entradas.

No gustó demasiado que eligiera la Semana Santa para su desembarco en Madrid, pero menos que las cuatro fechas para desempeñarse en la caudal (30 de marzo y 1, 3 y 4 de abril), así como las cuatro en Barcelona (13, 15, 17 y 18 de abril), se agotaron y dejaron a miles en la rabo supuesto.

Opiniones controvertidas

Salvo el divulgación de los videoclips de 'La perla' y 'Sauvignon Blanc', Rosalía optó por un perfil mediático bajo en los meses posteriores al divulgación del disco, aunque concedió algunas entrevistas que le proporcionaron más quebraderos de vanguardia que reconocimientos, en gran medida por su tibieza a la hora de charlar de temas esencia.

«Me rodeo de ideas feministas. No me considero lo suficientemente perfecta moralmente como para considerarme dentro de un 'ismo', pero sí me inspiran y me rodeo de ideas feministas», afirmó en la pública española Radio 3, por ejemplo.

Más recientemente pidió disculpas por otras declaraciones en las que afirmaba poder separar comediante y obra en el caso de Pablo Picasso. “No estoy en paz con lo que dije (…) Pensé que era un hombre tremendo, de lo típico que has oído hablar, pero no conocía casos reales de abuso”, rectificó en un video en sus redes.

Su conciencia social ya estuvo en el punto de mira este verano por no condenar firmemente el holocausto en Gaza. «El hecho de que no haya utilizado mi plataforma de una manera alineada con el estilo o las expectativas de los demás no significa en absoluto que no condene lo que está sucediendo en Palestina», respondió la comediante con un comunicado en el que argumentó que «el señalar debe estar dirigido hacia arriba». En enero y por sorpresa, actuó en el concierto Manifest x Palestina.

Brit y susto en Milán

El inicio de su paseo hace unas semanas requirió otro coscorrón sobre la mesa. Lo dio con su aparición en los Brits, donde ganó el premio al mejor comediante internacional y dejó una conducta emblemática con Björk con más de 12 millones de visualizaciones (frente a los 5 millones de Harry Styles).

“¡Fue increíble, incluso mejor de lo que habíamos soñado!”, reconoció la comediante tras el estreno de su espectáculo en Lyon (Francia). Días posteriormente, en Milán, obligada por una “intoxicación alimentaria muy grave”, canceló su concierto a los pocos minutos de comenzar.

La catalana publicó una imagen con la que quiso tranquilizar a sus seguidores. «Me siento mejor. Muchas gracias por todo el cariño y comprensión», escribió Rosalía, que este lunes tiene la oportunidad de salir del calvario y huir -como dice el refrán- «de Madrid al cielo».

Javier Herrero