Eduardo Alberto Palmer Biosca, conocido como Eddy Palmer, falleció dejando un encomienda trascendental en el crecimiento del cine y la televisión en República Dominicana y América Latina. Nacido el 6 de mayo de 1931 en Rancho Boyeros, municipio Santiago de las Vegas, Cuba, vivió más de nueve décadas marcadas por su disposición profesional, su sentido del deber y el trato distinguido que lo caracterizó.
Productor y director, Palmer es recordado por obras como El esfuerzo de un pueblo (1968), XII Juegos Centroamericanos y del Caribe (1974) y guaguasí (1983), piezas que reflejan su compromiso con el audiovisual y su aporte al fortalecimiento de la industria en la región.
Más allá de su carrera en los medios, fue abogado, periodista, hombre de tribu y un ciudadano comprometido, obligado por su firme convicción de cumplir con sus responsabilidades, incluso en contextos adversos. Su personalidad, marcada por la caballerosidad y la educación, dejó una huella duradera en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
Considerada una de las figuras de decano raigambre cubano interiormente del campo audiovisual dominicano, Palmer contribuyó significativamente a distintas etapas de la crecimiento del sector en el país. Su influencia se extendió tanto a la producción cinematográfica como al crecimiento de la televisión en América Latina.
La nueva de su fallecimiento comenzó a circular este domingo generando reacciones entre comunicadores, productores y profesionales del sector, quienes resaltaron su trayectoria y su impacto en la construcción del ecosistema audiovisual dominicano.
Su salida representa una pérdida significativa para la civilización y los medios de República Dominicana, donde su encomienda permanece como relato para las nuevas generaciones de creadores.
