El dominicano Cristopher Sánchez en la vida imaginó que aquel sueño pasado acabaría convirtiéndose en uno de los mayores honores de su carrera.

Hace casi nada unos abriles, llegaba a los Entrenamientos Primaverales con la incertidumbre de quien solo calma una oportunidad. Hoy, su ingenuidad es muy distinta: la Major League Baseball anunció que será el abridor de los Filis en el Día Inaugural, un agradecimiento reservado para los lanzadores más destacados. El próximo jueves, en el Citizens Bank Park, será él quien suba al montículo para contraponer a los Rangers y dar inicio a la temporada.

No es casualidad. Sánchez se ganó ese sitio a pulso. Tras una temporada brillante en la que terminó segundo en la votación al Cy Young de la Liga Nacional y asumió el liderazgo de la rotación en momentos secreto, demostró que está preparado para los grandes escenarios. Su récord de 13-5 con una efectividad de 2.50 en 32 aperturas palabra por sí solo.

“Es un privilegio, un honor”, confesó con una sonrisa. “Es algo que siempre he querido lograr en mi carrera”.

Su historia asimismo tiene un matiz histórico: será casi nada el tercer arrojador en la historia de los Filis nacido fuera de Estados Unidos en desobstruir un Día Inaugural. Un logro que lo coloca en un sitio singular interiormente de la franquicia.

Pero más allá de los números y los reconocimientos, lo que define a Sánchez es su transformación. Ha pasado de ser una promesa silenciosa a convertirse en un arrojador completo, con un repertorio cada vez más sólido: un slider en constante prosperidad, un cambio devastador y una recta que genera contacto débil con frecuencia.

Aun así, mantiene los pies en la tierra. Su motivación no viene solo del éxito personal, sino del entorno que le rodea.

“La ciudad, los fanáticos… eso es lo que me impulsa cada día”, afirma. “Quiero darles lo que se merecen”.

En la peldaño, su longevo apoyo estará presente: su clan. Su esposa y su pequeño hijo, que con casi nada 18 meses ya forma parte de este alucinación, serán testigos de un momento que marcará un antaño y un a posteriori en su carrera.

Y mientras muchos podrían sentirse abrumados por la presión, Sánchez lo afronta con serenidad, incluso con humor. Cuando le preguntaron si podría adormilarse la perplejidad previa, respondió entre risas: “No lo creo… ¿tú crees?”.

Así comienza una nueva etapa para Cristopher Sánchez. Una en la que ya no persigue oportunidades: ahora las protagoniza.