Entorno Deportivo

Ningún foro presidencial, financiero, turístico o evento del deporte mundial alguno realizado en el interior o fuera de nuestras fronteras ofreció un relumbrón tan inmenso a la República Dominicana como el que provocó el equipo franquista del Clásico Mundial de Béisbol 2026.

Desde el primer partido de exhibición disputado el 3 de marzo en nuestro quimérico Estadio Quisqueya Juan Marichal frente a una escuadra de los Tigres de Detroit, con el protagonismo de Juan Soto y Manny Machado que jugaban por primera vez en suelo territorial, y durante toda la décimo del equipo, se irradió un fervor a lo franquista (diáspora incluida), que se extendió por todo el orbe beisbolero.

Fernando Tatis Jr. al igual que el resto del equipo dominicano, dejaron el alma en el dominio del estadio loanDepot Park de Miami, Florida, durante el Clásico Mundial de Béisbol 2026.

Y el motivo principal de tal jolgorio por lo dominicano, a través de su equipo, no fue otro que la pasión, entrega, dedicación, hermandad y formas de celebraciones mostradas por nuestros protagonistas, refleja del entusiasmo con que se entregaron a la defensa de los símbolos quisqueyanos.

Parecía irreal que atletas con contratos de los más encumbrados del gran negocio del béisbol de las Grandes Ligas estadounidenses como Juan Soto (US$765 millones), Vladimir Guerrero Jr. (US$500), Manny Machado (US$350), Fernando Tatis Jr. (US$340), Julio Rodríguez (209.3 asegurados, que podría alcanzar los 350mm), Ketel Marte (US$116.5 millones) y un chavea de gran proyección $$ como Junior Caminero, así como el equipo completo, se entregaran a la causa con tanta pasión, sin mostrar egos inflados, tanto, que parecían niños pobres disfrutando juguetes de ricos en Día de Reyes.

Todas esas actitudes y aptitudes de nuestras estrellas del béisbol crearon una burbujeo franquista y en la diáspora dominicana y hasta provocó elogios a lo internacional en el interior del béisbol, incluso de figuras como Barry Bonds y Derek Jeter y de parte del entorno beisbolero iberoamericano.

Incluso trascendió más allá del béisbol. En redes sociales encontramos vídeos con personas desdeñando la relativa pasividad del béisbol respecto a otros deportes como el fútbol, pero visualizando el contraste que ofrecía el conjunto dominicano con sus acciones, las cuales inducían a esas personas a retomar el finura por el béisbol.

Un video de la comentarista Adelaida Hernández desde el LoanDepot Park, de Miami, mostró cómo los jugadores de Corea del Sur salieron a asombrar las prácticas de aspersión del conjunto dominicano previo al choque de cuartos de final. Esto nos dejó la idea de que en la pata de primera ronda del Clásico correspondiente a Asia disputada en Japón llegaron los ecos de la exhibición de aspersión y la pasión desplegada por los nuestros en la primera ronda chaqueta.

Tras lo dicho, solo nos resta argumentar, que lo único que estropeó la posible presentación de la portentosa selección dominicana a la final del Clásico 2026 fue la draconiana medida asumida sobre la marcha por Major League Baseball (MLB), de “decretar” que las favoritas Estados Unidos y Japón solo podrían enfrentarse en la final. Sin esa “trampa” decidida de forma hegemónica (por no utilizar el término correspondiente en Geopolítica), RD no iba a chocar en semifinales con EE. UU, etapa en la que eventualmente nos eliminó.

Aparte de asombrar y felicitar a nuestros jugadores por tan soberbia demostración en todos los sentidos, al cuerpo técnico, encabezado por el dirigente Albert Pujols; y a Nelson Cruz por aceptar de guisa admirable como regente el mandato de la Federación Dominicana de Béisbol y su titular Juan Núñez; nuestras últimas líneas son para el conjunto de Venezuela.

Nos satisfizo sobremanera el triunfo final de nuestra hermana Venezuela, que sin nadie brindarle el aliciente del privilegio, en cuartos pasó por encima del tricampeón y defensor del título, Japón; en semifinal superó a la gran sorpresa que fue Italia; y finalmente, frente a el supra privilegiado, Estados Unidos.

El único escollo que Venezuela no pudo defender fue el de República Dominicana en la primera etapa. Pero sus jugadores, igual que los nuestros, ofrecieron una exhibición genuina del fervor y la pasión del solaz del béisbol del Caribe.