Santo Domingo. Con la dilema de Winston Royal, el Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano inició oficialmente los trabajos relacionados a la Clase Inmortal 2026 correspondiente al 60 Ceremonial de Exaltación.
Royal, un miembro de la selección doméstico en los primeros primaveras dorados del baloncesto dominicano en competiciones internacionales, será exaltado el domingo 15 de noviembre, en un ceremonial que excederá el periferia frecuente de elegidos cada año, ya que incluirá la dilema de deportistas que brillaron hasta la decenio de 1990.
“Por tratarse un ceremonial especial al arribar a la edición número 60, el Comité Permanente ha convenido elegir algunos deportistas cuyas ejecutorias como atletas y propulsores desde los 90’s hacia atrás, sirvieron para elevar el deporte nacional y dieron gloria al país en eventos internacionales”, reconoció el doctor Dionisio Guzmán, presidente del Pabellón de la Fama.
Agregó que: “Precisamente, Winston Royal es uno de esos grandes atletas del pasado a los que se busca reconocer sus trayectorias deportivas”.
Winston Edmundo Royal Rodríguez, nacido en San Pedro de Macorís el 23 de agosto de 1957, adicionalmente de la selección doméstico, en el baloncesto superior citadino mostró su enorme talento como miembro de los clubes Naco y Mauricio Báez.
En objeto, fue uno de los pioneros llamados ‘dominican york’ en el basket superior del Distrito Nacional, al inaugurar con Naco el 20 de junio de 1976 en un partido contra San Carlos, siendo uno de los héroes en la conquista de su tropa 79-72.
Hizo su première con la selección doméstico anotando 18 puntos en la primera conquista (90-88) de República Dominicana sobre Estados Unidos en un torneo internacional, durante el Primer Campeonato Panamericano Juvenil de 1976 celebrado en Brasil.
De Royals, cuya clan emigró a Estados Unidos cuando él tenía siete primaveras, se afirma que era el único participante nativo que podía terminar un contraataque con un tiro extranjero.
Asistió a la universidad de Albany State en la ciudad de Nueva York, tras ser egresado de la escuela secundaria de Tilden en Brooklyn en 1975.
En el basket universitario de Estados Unidos vio hecho entre 1975 y 1980 con los Great Danes. Es séptimo de por vida en asistencias con un total de 362 en 89 para un promedio de 4.1
En la temporada de 1976-77 tuvo un porcentaje de 89.9 por ciento en lances libres (71 de 79), marca que se mantiene como la más elevada en una temporada para ese centro de estudios.
Concedió 133 asistencias en 27 encuentros para una media de 4.93 en la campaña de 1979-80, emblema que permanece como una de las mejores para el equipo.
Cursó la carrera de sociología; pero siempre tuvo tiempo para entretenerse al baloncesto, no solo en su universidad si no asimismo, cuando sus estudios se lo permitían, con la selección doméstico.
Su première con el equipo criollo se produjo en los Juegos Centroamericanos y del Caribe celebrado en Medellín, Colombia en 1978.
En un torneo realizado de combinados de calidad, los dominicanos se alzaron con la medalla de bronce, a pesar de la marcha de varios estelares y las lesiones que afectaron a otros.
Su segunda experiencia con el uniforme tricolor se presentó en el Campeonato Mundial efectuado en Manila, Filipinas en ese mismo año.
Royal encestó 11 puntos contra Australia, 10 frente a Checoslovaquia, 16 contra Corea del Sur y 24 frente a China. Terminó con una media de 11 puntos por partido en siete encuentros.
También estuvo en los Juegos Panamericanos de 1979, en San Juan, Puerto Rico, donde el selectivo tuvo una desafortunada billete al caer en los cinco partidos que disputó.
El Centrobasket de 1981, en San Juan, Puerto Rico, fue la sucesivo parada de Winston en el equipo doméstico que en esa oportunidad quedó en el botellín sitio con marca de 4-3.
Sus mejores presentaciones fueron contra Islas Vírgenes con 18 puntos en una conquista 113-98 y frente a Cuba con 14 tantos en otro triunfo, 88-86.
Los Centroamericanos de 1982 (La Habana), los Panamericanos de 1983 (Caracas) y el Premundial de 1984 (Brasil) fueron las últimas presentaciones de Royal con el equipo doméstico.
Royal es agradecido como un armador que podía, con suma facilidad, atacar el aro, sobre todo con un casi mortal tiro de distancia.
Su efectividad era de tal jerarquía que, en más de una ocasión podía, en medio de un contraataque, detenerse de repente, tomar un asunto de distancia y encestar.
En el torneo superior distrital vio hecho en 12 temporadas entre 1976 y 1987, las primeras 10 con el equipo del club Naco y las últimas dos (1986, 1987) con Mauricio Báez.
Ocupa uno de los primeros lugares de por vida en asistencias (382), promedió 12.6 puntos por partido en 165 encuentros con un 45 por ciento de efectividad en lances de campo y un 83 por ciento desde la camino de tiros libres.
En su penúltima temporada (1986) ayudó a los mauricianos a cobrar el torneo por tercera vez en forma consecutiva. Fue la primera ocasión que estuvo en un equipo campeón distrital.
