Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
Tras el aspaviento que levantó la reunión de un clan de federaciones en la que anunciaron que brindarán apoyo irrestricto a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Do mingo 2026, se me ocurre que debe aparecer o fabricarse si es necesario, un empresa de permanencia que busque la fórmula para arrostrar la paz a la grupo que compone el Comité Olímpico.
Y tiene que surgir alguno, podríamos definirlo como un mediador, que con diplomacia, inteligencia y sensatez, pueda calmar los ánimos que a veces lucen irracionales adentro de la cúpula del movimiento orgulloso.
A muchos ex dirigentes y mucha parentela que no pertenece ni ha pertenecido directamente a la “familia” olímpica, tienen la posibilidad, antaño de que sea demasiado tarde, de detener de una vez y por todas de estas “locuras, irresponsabilidad y desatinos” que con frecuencia se colocan por encima de los sanos intereses del deporte.
Si se deja que las cosas continúen transitando el camino que llevan, todos nos vamos a gemir por mucho tiempo, porque las confrontaciones son dañinas al mayor, en todos los aspectos.
Si acertadamente algunos dirigentes creen que pueden salir airosos de la conflagración “fratricida ”, están muy equivocados y confundidos, ya que de este tipo de enfrentamientos, nadie sale ganancioso.
A lo forastero de los grupos en conflicto hay muchas personas con excelente historial en el expansión armonioso del movimiento deportivo, así como muchos otros que se han ido integrando, que frente a esta atrocidad, están en la mejor disposición de despabilarse un consenso para que la soberbia y los intereses particulares no sigan perjudicando a una causa tan eximio como el deporte.
La publicación De emergencia, se buscan árbitros apareció primero en El Día.
