“La Casa” es el título del concierto que combinó trivio, sentimientos y fortuna tecnológicos que emprendieron un alucinación simbólico al subconsciente del cantautor. Sus memorias y reflexiones conectaron profundamente con el notorio, creando una experiencia cargada de sensibilidad artística y emoción compartida.
Emotivo, cercano, sincero, inspirador e inolvidable fue el refriega que protagonizó el cantautor dominicano José Antonio Rodríguez con su propuesta escénica “La Casa”, concebida desde la intimidad y advertencia que generan sus canciones. Este concierto marcó un singular acercamiento con su notorio en vísperas del Día del Amor y la Amistad; Sin duda, una incertidumbre llena de sensibilidad, memorias y buenas canciones.
Con este espectáculo, José Antonio Rodríguez rescató la filosofía del 'Monólogo del cantautor', plan que presentó con éxito en Casa de Teatro. Ahora lo elevó a un nuevo espacio narrativo donde la palabra, el canto y la experiencia de vida dialogaron directamente con los asistentes.
Si admisiblemente “El monólogo” se caracterizó por su sobriedad y desnudez escénica, “La Casa” representó una crecimiento natural que se hizo tangible en cada palabra e imagen alusiva al mensaje de sus canciones. Durante poco más de una hora, el cantautor mantuvo el tono pausado, sobrio y civil que enriqueció incorporando nuevos lenguajes artísticos que profundizan la relación entre la memoria, la palabra y la música.
En ese circunstancia de total complicidad, su propuesta combinó música, poesía, humanidades y fortuna tecnológicos en un alucinación simbólico al subconsciente del creador.
Con una recorrido conceptual diseñada y dirigida por Nono Rodríguez, José Antonio Rodríguez actuó interiormente de un cubo traslúcido, apoyado en proyecciones visuales que transformaron el tablas en un espacio emocional y sensorial.
Cada canción dialogó con imágenes cuidadosamente construidas que evocan la sensibilidad del arte visual, mientras sus invitados Bebeto García, Fredy Ginebra, Antoliano Peralta, José Mármol, Rebeca Masalles, René Alfonso, Concha Buika, Carmen Imbert, Rubén Bichara y Carlos Salcedo, todos del ámbito de la humanidades, la poesía, la danza y el teatro, enriquecieron una comportamiento que trascendió el concepto de concierto tradicional.
Momentos más simbólicos
Durante este combate, el notorio agradeció los testimonios de Juan Luis Guerra, Víctor Víctor y otros artistas que han sido parte de su carrera.
Sin duda, uno de los momentos más simbólicos fue cuando rindió homenaje a los hombres y mujeres de la Revolución de Abril y del movimiento 14 de Junio que entregaron su vida confiando en ideales amparados por la osadía, el compromiso por un futuro más seguro para la estado dominicana.
Al finalizar esta peripecia, José Antonio Rodríguez abandonó “La casa” conexo a todos los músicos a los que agradeció su complicidad. “Muchas gracias por venir, muchas gracias a los músicos, a nuestros patrocinadores por su confianza”. Y añadió: «Este concierto de San Valentín es un acto de fe difícil de repetir. Es bueno que con cada edición vayamos sumando amigos».
Gira de su carrera
El repertorio fue un repaso por diferentes etapas de su carrera. Temas como “Para quererte”, popularizado por Maridalia Hernández; “A veces es mejor la soledad”, “Por poco” y “No busco explicar este mundo” abrieron la incertidumbre con una carga introspectiva, seguida de piezas como “Vive”, “Gracias” y “Como un bolero”, que reafirmaron su capacidad para moverse cómodamente entre la balata, la cantar y el canto poético.
El notorio respondió con entusiasmo a “Por eso canto”, “Canción al wasap”, “Rosse tú los dice”, “Sebastián” y “Atabey”, mientras que el segmento “Canciones de otros” rindió homenaje a referentes de todos los tiempos como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Joan Manuel Serrat, Juan Luis Guerra y Víctor Víctor, evidenciando las influencias que siguen marcando su sensibilidad artística.
En la recta final interpretó “Valió la pena”, “Una más”, “Hay gente”, “¿Qué tiene de malo?”, “Canción de amistad” y “He estado”, temas que consolidaron el circunstancia íntimo y juicioso de la velada, especialmente significativa por celebrarse en vísperas del 14 de febrero, “Día del Amor y la Amistad”.
Acompañado de los músicos Ronny Cruz, Carlos Luis y Abuela Alberto Méndez, José Antonio Rodríguez logró una conexión cercana y auténtica. Más que un espectáculo, “La Casa” se consolidó como una desafío por los contenidos y la honestidad artística.
En esta irrepetible función, el cantautor reafirmó el valía de la canción como un acto de comunicación, memoria y sensibilidad interiormente del panorama cultural dominicano. Para los presentes se convirtió en un momento para recapacitar.
