Redacción deportes (EFE).- El noruego Sturla Holm Laegreid, que ganó este martes la medalla de bronce en la prueba combinada de esquí de fondo y tiro con rifle de vigésimo kilómetros en los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán Cortina (Italia), hizo pública entre lágrimas una infidelidad a su pareja.

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La surrealista número tuvo sitio al finalizar la prueba, en una entrevista posterior, donde, llorando y sin ser cuestionado por ello, confesó el desliz amoroso, el cual se produjo tres meses detrás.

«Hay cualquiera con quien me gustaría compartir esto, aunque quizá hoy no esté viendo la televisión. Hace seis meses conocí al sexo de mi vida. La persona más hermosa y maravillosa del mundo. Hace tres meses cometí el veterano error de mi vida y le fui infiel, y se lo conté hace una semana. Ha sido la peor semana de mi vida», dijo con lágrimas en los fanales un emocionado Laegreid.

«Tenía una medalla de oro en mi vida, y seguramente hay mucha muchedumbre que me ve con otros fanales, pero yo sólo tengo fanales para ella», continuó.

El medallista de bronce Sturla Holm Laegreid de Noruega durante la ceremonia de entrega de medallasEl medallista de bronce Sturla Holm Laegreid de Noruega durante la ceremonia de entrega de medallas
El medallista de bronce Sturla Holm Laegreid de Noruega durante la ceremonia de entrega de medallas. EFE/EPA/Pierre Teyssot

El deporte pasó «a un segundo plano»

Como reconoció, el deporte pasó «a un segundo plano estos últimos días» posteriormente de contarle a su pareja, una mujer de identidad desconocida, su infidelidad, aunque, según él mismo, está dispuesto a no «rendirse»: «Se lo conté hace una semana y, por supuesto, se acabó. No estoy dispuesto a rendirme. Espero que cometer suicidio social demuestre lo mucho que la quiero.

Asumo las consecuencias de lo que he hecho. Lo lamento de todo corazón».

«Me he poliedro cuenta de que esta es la mujer de mi vida y que no puedo comportarse toda mi vida ocultándoselo. Mi única forma de alcanzar mi objetivo es contarlo todo y ponerlo todo sobre la mesa, y esperar que ella siga queriéndome. Lo he hecho por ella y ahora por todo el mundo. No tengo mínimo que perder», apostilló.