Este artículo fue publicado originalmente en El Día.

Desde hace un tiempo a la data, no transcurren dos semanas, sin que se produzca la entrega de un multiuso rehabilitado, o se anuncie la construcción de un pabellón en una comunidad cualquiera del país.

Ese es un paso de importancia, pero al mismo tiempo, debe expedir un mensaje a las autoridades de que se avanza muy poco, cuando se construyen y se restauran obras, que en poco tiempo vuelven a exhibir un innovador estado de destrucción, algunas veces incorregible.

Esa situación, que para una gran mayoría, ya parece corriente y rutinaria, debe ser detenida de contratiempo y porrazo, mediante la aplicación de normas y reglas claras y estrictas, para que los dirigentes de clubes y otras entidades que asumen la responsabilidad de administrarlos, velen por su mantenimiento.
Y esa responsabilidad debe ser más estricta, en aquellas instalaciones que están bajo el control del tarea de Deportes, entidad que designa a los supervisores.

Está bueno ya de que no haya sanciones para quienes usufructúan beneficios construidos por el Estado, y que se hagan los “chivos locos”, cuando tienen que aceptar responsabilidades, que lamentablemente es una anomalía que tiene su origen en el sistema que nos rige.

Es cierto que las obras se deterioran al paso del tiempo, pero en muchos casos se acelera por el escaso o incompetente mantenimiento.

Parece que habrá que rezar un Padre Nuestro para ver si esa anómala situación, da un desvío de 180 grados.
RADARES.- Parece que va muy en serio, el exposición del turismo deportivo en el país, dada las inversiones multimillonarias que se están realizando para conseguir ese objetivo a la maduro brevedad. Es tan así, que ya se están anunciando eventos mundialistas en los próximos meses.

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