La Vega, RD.- Él carnaval vegano, En su tiraje 2026, inició formalmente el domingo 1 de febrero, con una primera salida en la que el orgullo, el sentimiento de identidad y el firme propósito de las nuevas generaciones de preservar su identidad, sus tradiciones y su civilización quedaron patentes en las céntricas calles de La Vega.

Desde la salida de los primeros grupos, en las primeras horas de la tarde del domingo, en una tarde calurosa y calurosa de febrero, se vio a un gran número de niños y adolescentes, entre 2 y 15 primaveras, desfilar con alegría y con esa energía que caracteriza al “Diablos Cojuelos”, de La Vega y sus diferentes personajes.

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Fue tan notoria la presencia de los niños, frente a las comparsas carnavaleras, disfrazados y participando activamente en ellas, que más allá de ser un momento emotivo porque los niños van disfrazados, se ven lindos y hasta “coquetos”, es un mensaje claro y persuasivo. Es un ejemplo de cómo las generaciones emergentes están abrazando su identidad, en la búsqueda de seguir preservando esas características, esas expresiones folclóricas, artísticas y culturales que por más de 500 primaveras han sido parte esencial de la historia popular de República Dominicana y en peculiar del pueblo vegano.

Al mismo tiempo, ver a tantos niños disfrazados el primer domingo de Carnaval es una muestra evidente del compromiso que tienen los padres y familias vegañas con su herencia carnavalesca, transmitiendo de reproducción en reproducción la historia que les ha hecho grandes. Es evidencia del bienquerencia por su historia y del interés y compromiso de seguir sembrándola en quienes vengan luego, para que siga viva y preservada en el tiempo.

Y no sólo se refleja en quienes se disfrazan y salen a la calle con alegría y pasión para guatar de color el mundialmente insigne Carnaval Vegano, sino incluso en aquellos artesanos, cuidadores, diseñadores y artistas; en toda una industria, sí, industria, porque el Carnaval Vegano no es sólo un desfile de disfraces bonitos y coloridos.

Es una industria que dinamiza la capital, que aporta al arte y la civilización, que motiva el plan, que activa una capital naranja, que lleva comida a la mesa de miles de familias y que, a través de ese sentimiento casero y el firme amparo de su carnaval, se ha convertido no sólo en uno de los carnavales más populares de República Dominicana, sino incluso del Caribe y de toda América Latina.