SANTO DOMINGO.- La película dominicana Día Ocho fue preseleccionada para la próxima tirada de los Premios Platino, examen que marca un nuevo hito para esta producción y confirma su ingreso formal a uno de los circuitos más prestigiosos de la producción audiovisual iberoamericana.

La preselección, anunciada interiormente del proceso oficial de premiación, supone que Día Ocho pasó el primer filtro técnico y hermoso que exigen los Premios Platino, que cada año evalúan cientos de producciones de América Latina, España y Portugal.

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La película dominicana fue preseleccionada entre un total de 1,208 producciones de América Latina, España y Portugal que fueron evaluadas por los jueces de los Premios Platino.

También la actriz Martha González, parte del lista de día ocho, Fue preseleccionada en la categoría actriz de reparto por su billete en la película Día Ocho, examen que resalta la fuerza interpretativa de su personaje y la relevancia de su billete interiormente de la novelística cinematográfica.

Dirigida por José Gómez y producida por Ángela Medina y Joan Monegro, la película ha recibido reconocimientos en festivales internacionales, incluido el Premio del Jurado en el Festival Internacional de Cine de Chandler en Arizona.
El lista principal está integrado por Juan Bendito, quien interpreta al padre Emiliano Tardif; Angeline Monegro, como Yira Sandoval, una influencer que rastreo un fenómeno para su hermana enferma; Fahdly Samira Jacobo como Lía, Marta González como Altagracia y Francisco Vásquez como Alberto.
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Una historia de fe, dolor y esperanza.

Día Ocho está inspirado en la vida y el manda del sacerdote católico Emiliano Tardif, figura ampliamente conocida en República Dominicana y otros países de la región por su encaje pastoral y por los testimonios de sanación asociados a su profesión. La película entrelaza varias historias familiares marcadas por la enfermedad, la fe y la búsqueda de respuestas en medio de contextos sociales y personales complejos.

La trama incorpora rudimentos contemporáneos, como el peso de las redes sociales y la civilización digital, para conectar el mensaje espiritual con los dilemas del mundo contemporáneo, en una propuesta que se centra en el drama humano más que en la santoral tradicional. Este enfoque ha permitido a la producción dialogar tanto con audiencias religiosas como con audiencias más amplias interesadas en historias de transformación personal.

La preselección es un paso previo a la relación definitiva de nominaciones. Sólo las obras que llegan a esta etapa continúan en la carrera en dirección a las nominaciones oficiales, que luego son sometidas a votación de los miembros de las academias y jurados especializados.

La preselección coloca a la película en el radar iberoamericano, luego de tener seguido un camino de éxito y examen en varios festivales internacionales.

Desde su creación en 2014, los Premios Platino se han consolidado como la principal vitrina del cine iberoamericano, y la presencia dominicana ha sido progresiva, reflejando el crecimiento sostenido de la industria audiovisual franquista tras la punición de la Ley de Cine.

La preselección de películas dominicanas para los premios Platinium posiciona al país interiormente de un circuito históricamente dominado por cinematografías más consolidadas como la mexicana, argentina, española o brasileña.

El valencia del examen actoral.

La preselección de Martha González como actriz de reparto suma un componente significativo a este logro, ya que en los Premios Platino las categorías actorales suelen estar dominadas por intérpretes con amplia experiencia en mercados más grandes, por lo que la inclusión de una actriz dominicana en esta etapa del proceso constituye una muestra de atención en dirección a el talento recinto.

El examen incluso subraya la importancia del trabajo actoral interiormente de Día Ocho, una película que descansa en gran medida en la credibilidad emocional de sus personajes y la capacidad de sus intérpretes para transmitir conflictos íntimos y universales.

Día Ocho se suma a una tendencia que confirma la masculinidad del cine dominicano y su creciente capacidad para contar historias con identidad propia, pero con gusto internacional.