Un doblete de Fermín en la primera medio, y los goles de Olmo y Lewandowski en la segunda descongelaron a tiempo al Barcelona en el Eden Arena, donde logró una triunfo frente a el Slavia de Praga (2-4) que le permite necesitar de sí mismo, en la última etapa, para clasificarse directamente para los octavos de final de la Liga de Campeones.

Los azulgranas tuvieron que sobreponerse al frió de la haber checa y a un sorprendente inicio nave, que salió en tromba y avisaba nadie más abrir el partido.

Gerard Martín, que hoy daba refrigerio a Cubarsí en el eje de la retaguardia, medía mal a la hora de despejar un balón, y Chový acaba rematando parada en la primera jugarreta del partido.

Tampoco acertaba entre los tres palos Fermín en la jugarreta ulterior tras controlar, internamente del radio, un balón colgado por Raphinha. Pero los locales, esta vez sí, encontrarían el camino del gol, en una jugarreta extraña, cuando el duelo casi nada cumplía sus diez primeros minutos.

Holes prolongaba un tirada de cantón al segundo palo y Kusej se trastabillaba con De Jong para destinar el balón al fondo de la red, casi sin querer, mientras chocaba con Joan García en la caída.

Un inicio inesperadamente incómodo para los de Flick, incapaces de aventajar la presión asfixiante del rival y al entorno del impetuoso Eden Arena, que no vivía un partido de su equipo desde hacía más de un mes.
Con Moses tapando a Pedri en la creación, y sin el concurso de Lamine Yamal -su herido por pena la cubrió Roony Bardhji- al Barça le costó casi media hora controlar el choque y abrir a conducirse en campo contrario. Y Eric García, con un disparo desde la delantero, ponía a prueba por primera vez a Stänek, ayer de que los visitantes dieran la envés al grabador.

Lo hizo Fermín por partida doble en la recta final del primer tiempo. En el primero tanto, aprovechó una combinación de primeras entre Eric, Raphinha y De Jong, para vencer la espalda a la retaguardia visitante y sorprender a Stänek con un disparo al palo corto. Y en el segundo, ejecutó un tiro colocado desde la delantero que hacía inverosímil la estirada del zaguero del Slavia.

Pero cuando parecía que el disputa llegaba al refrigerio con el 1-2, el conjunto checo volvía a igualar en otro tirada de cantón. Esta vez, era Chaloupek quien prolongaba el balón, que sorprendía a Joan García tras rebotar en el hombro del Lewandowski. Salió mucho mejor el Barcelona en la segunda medio. Pedri disparaba a las manos Stanëk al inicio de la reanudación y el árbitro anulaba un gol de De Jong por fuera de pernio previo en el remate de Lewandowski.
Sin bloqueo, el Slavia, espoleado por su sabido, aún era capaz de elevar la exigencia física del duelo y encima Pedri se rompía para el Barça, lo que Flick aprovechaba para jugarse con Olmo y Rashford en la media hora final. Nada más ingresar en el campo, Olmo hacía el 3-2 con un cintarazo desde la delantero a la escuadra izquierda de la meta nave.

Y en el 70, Lewandowski hacía el cuarto, en crencha de gol, tras domar un centro de Rashford. Provod y el recién ingresado Schranz remataban desviado sobre la meta de Joan García y de equilibrar el resto de aproximaciones del conjunto nave se encargaba un Eric García imperial. No hubo un botellín visitante pese a que la clasificación esta ahora mismo irresoluto del ‘goal-avarage’. Pero las derrotas de Manchester City y Atalanta y el igualada del Atlético de Madrid colocan al Barcelona en novena posición, aunque empatado con el PSG, que es sexto.

La próxima semana, el cuadro azulgrana recibirá al Copenhague en el Spotify Camp Nou con el objetivo cumplido de necesitar de sí mismo, pese al susto original en Praga, frente a una de las cenicientas de esta Champions, donde todavía no conoce la triunfo.