El pugilato profesional en todas sus vertientes está confrontando desde hace un tiempo a nivel mundial, graves inconvenientes, principalmente por la lucha a homicidio que vienen sosteniendo las diferentes organizaciones que lo manejan, las que no han sido capaces de ponerse de acuerdo en el tema esencial, el financiero.

No hay duda que la proliferación de organismos que dirigen ese deporte, cada una con políticas diferentes, ha sido cifra secreto en el agonía del pugilato.

Hace unas décadas, los organismos que dirigían ese deporte a nivel profesional eran el Consejo y la Asociación Mundial, los que a pesar de intereses en grupo, lo lograron sobrellevar de forma “civilizada” por lo menos en apariencia.

Luego, surgieron la Organización y la Federación Internacional, con lo que se inició una especie de resquebrajamiento, principalmente entre los promotores y las cadenas de televisión, las que durante más de tres décadas fueron principal punto de apoyo.

Desde hace un tiempo, los tradicionales emporios que transmitían las carteleras, como KDKA, BBC, Showtime, Fox y HBO, se retiraron definitivamente del negocio.

Aunque han surgido otras con mucha fortaleza y prestigio, como Amazon Prime, DAZN y Espn, la existencia es que los eventos boxísticos en pantalla han disminuido, oportuno incluso, a la competencia que representa la UFC, deporte que siendo honestos, ha calado exponencialmente, entre los jóvenes de todo el mundo.

Otro aspecto que viene sufriendo el pugilato , es la error de superestrellas, como ocurría con Roberto Durán, Sugar Ray Leonard, Mike Tyson, George Forenam, Cassius Clay, Oscar de la Hoya, Julio César Chávez, Manny Pacquiao, Jose Frazier, Evander Holyfield y Floyd Mayweather, por solo citar algunos.