
El doctor Félix Cruz Jiminián abordó el debate en torno al caso SENASA, enfocándose en el flagrante sistema de pagos que opera en la clínica que dirige, el cual, según explicó, ha permitido una leve recuperación financiera luego de primaveras de pérdidas acumuladas por el esquema de contratación previo.
Cruz Jiminián explicó que, bajo el entendimiento previo con el SENASA, la clínica recibía pagos de al punto que 300 pesos por paciente, monograma que calificó de inviable en comparación con los costos reales de la atención médica, especialmente en servicios de emergencia, hospitalización y medicamentos. Indicó que la ingreso demanda de pacientes subsidiados, muchos de ellos remitidos en estado crítico desde hospitales públicos, provocó pérdidas multimillonarias que agravaron la crisis financiera del centro médico.
El médico señaló que, en presencia de la imposibilidad de sostener ese maniquí, la clínica optó por aplicar un nuevo sistema en el que a los pacientes se les cobra el valía verdadero de los servicios prestados. Si perfectamente reconoció que una parte de los usuarios no puede acreditar, destacó que más del 50% lo hace, lo que ha mejorado significativamente los ingresos. “Ver a mil pacientes pagando parcialmente genera más sostenibilidad que atenderlos a todos por una tarifa fija que ni siquiera cubre los costos básicos”, explicó.
Cruz Jiminián rechazó versiones que apuntan a supuestos privilegios para su clínica y afirmó que, por el contrario, ella fue una de las más sacrificadas en el interior del sistema. Reiteró que los órganos reguladores estaban conscientes de la situación y defendió la trayectoria del centro como una institución que históricamente ha brindado atención médica de calidad a los sectores más vulnerables, asegurando que el nuevo esquema investigación evitar el clausura y avalar la continuidad del servicio.
