Santo Domingo.- El atleta Jimmy Cordero ofreció este miércoles sus primeras declaraciones como miembro de los Gigantes del Cibao, luego de ser enviado en cambio por los Leones del Escogido, equipo con el que había construido una larga relación profesional. Aunque admitió que la mensaje lo tomó por sorpresa, aseguró que llega motivado y agradecido por el admisión que ha tenido en su nuevo conjunto.

“Realmente sí, no esperaba ser parte de un cambio. Duré mucho tiempo en la organización por lo bien que nos llevábamos y por el buen trato. Pero esto es un negocio y cualquier modificación siempre va en pro de mejorar el equipo”, expresó Cordero.

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El relevista destacó que su integración al equipo cibaeño ha sido fluida, gracias al contacto previo que ya tenía con varios jugadores y miembros del cuerpo técnico.

“Este ha sido un recibimiento ejemplar, a la altura. La mayoría nos conocemos en la liga, hemos estado juntos antes en diferentes equipos. Ha sido un buen inicio y realmente era lo que esperaba”, comentó.

La señal del directivo y una despedida difícil

Cordero reveló que fue el directivo del Escogido, Carlos Peña, quien lo contactó directamente para informarle sobre la transacción.

“Se esperaba que fuera él, sobre todo después de escuchar rumores. Pasé mucho tiempo con ellos y un mensaje de texto no es suficiente. Había que despedirse formalmente. Todo eso costó, porque hay cariño mutuo”, dijo.

Regresar al Quisqueya con otra camiseta

Jugar nuevamente en el estadio Quisqueya, pero ahora desde la cueva contraria, ha sido un proceso emocional que Cordero dice manejar con reflexión.

“Las emociones son un sentido aparte. No puedo dejarme llevar por tristeza o felicidad. Pasé mucho tiempo con ellos, pero debo mantener las emociones bajo control porque este juego depende de eso también. Claro que hay un poco de tristeza, pero esto es un negocio y hay que seguir adelante”, sostuvo.

Nueva etapa, misma representación

A pesar de que su temporada no ha sido la mejor estadísticamente, Cordero negó que su arribada a los Gigantes represente un punto de presión adicional o una obligación de demostrar poco.

“Uno sigue con la misma misión y el mismo plan, dar el 100% en cada oportunidad. Podría servir de impulso, pero al final es el mismo juego, solo cambia el equipo. No hay nada que demostrar. Ya nos conocemos y solo queda seguir hacia adelante y hacer lo mejor posible”, concluyó.