Digitalmente histórico, el montaje revela a un Pepe Sierra transformado a la máxima viveza, de tonalidad pausada, seria y conservadora y reflexiva. José Guillermo adopta acento, personalidad y ritmo, desenvolviéndose como nunca en su vida
por: José Rafael Sosa
Habemus Papa, en la Sala Ravelo, establece un nuevo referente del teatro dominicano, caracterizado por su impecabilidad actoral y capacidad técnica. Su estructura integra un concepto de escenografía digital y una conjunción de talentos profesionales que ha legado como resultado un horizonte teatral desconocido. Se negociación de uno de los últimos proyectos teatrales del 2025, que reconfigura cualitativamente el panorama del año teatral dominicano.
Pepe Sierra y José Guillermo Cortines se transforman con absoluta dedicación orgánica en el Papa Benedicto y el Papa Francisco/Cardenal Bergoglio, logrando una de las expresiones teatrales más rotundas y radicales del panorama doméstico de los últimos primaveras.
Sierra, a quien pocos imaginaban en la piel de un Papa, logra profundidad en su interpretación adoptando una tonalidad pausada, seria y conservadora y reflexiva. Su movimiento teatral transmite el tiempo esencial transcurrido y el impacto de las enfermedades relacionadas con la vida. Manejo de la inspección, dominio del expresión.
José Guillermo adopta primero el acento, la personalidad y el ritmo del cardenal Jorge Mario Bergoglio, dejando en la cantón adecuada del camino sus preciados papeles protagónicos de las comedias comerciales de Bellas Artes, para aceptar el decano desafío actoral de su carrera: convencernos con un acento porteño natural, sin exageraciones. Se siente auténtico, dueño de lo que representa, integrado con las ideas que postula y, sobre todo, digno. Valioso. Ambos nos tocaron la piel a quienes tuvimos el honor de estar allí, frente a dos profesionales que se dieron cita en el preciso ambiente.
Vestuario, maquillaje y peluquería.
Manolo Haute Couture logra una de las aportaciones teatrales más importantes para una alcoba: entrega un impecable vestuario para el papal y los demás personajes de la curia, logrando fiabilidad. Hay un compromiso adrede con lo acertadamente hecho.
El maquillaje es otro solicitud que muestra el crecimiento técnico de nuestro teatro. Ana María Andrickson se lleva la palma. Es una pena que nuestros premios de arte todavía no reconozcan este aspecto fundamental del trabajo teatral.
En la peluquería igualmente hay un nivel trascendental, a excepción de unas líneas en los anversos de José Guillermo, detalle que quizás se podría activo evitado para conseguir una finalización impecable del montaje.
El hito digital
Se negociación de la primera escenografía totalmente digital, con notas de hiperrealismo y tridimensionalidad.
Ya se habían presentado escenografías que apelaban parcialmente a posibles digitales, como el thriller teatral La mujer de enfadado, dirigido por Germana Quintana en 2013 con Gianni Paulino como protagonista.
Pero como pasa en Habemus Papa, no habíamos conocido carencia parecido:
la proyección animada de los ambientes de la Plaza de San Pedro en el Vaticano, los jardines de Castel Gandolfo, la Capilla Sixtina, el altar con los seis cirios y el crucifijo, y los interiores de la residencia papal.
Destaca el hallazgo técnico en la sincronización entre el movimiento de los personajes y las proyecciones, especialmente durante el paseo por los jardines.
Habemus Papa establece una marca, un precedente, un hito que inaugura el solicitud digital integral en la secuencia teatral dominicana, brindando una experiencia sensorial única. Es necesario acreditar a Producción Audiovisual – Aidita Selman Chips Unlimited y reconocer a Screens & Luces – Rental Vision – Yas Group por la proyección digital.
La imagen de la alcoba.
La obra teatral se ha prestado a proyectar una imagen que llena la percepción, que sintetiza elegantemente el tema y los personajes, centralizados en una dualidad de posiciones encontradas. La producción de esta lectura definió con precisión la imagen promocional utilizando a los dos protagonistas en escenarios del Vaticano. Que nadie, si puede ir, se lo pierda.
Arte ponderado, digitalmente reformador, actoralmente preciso y expresivo.
Un relanzamiento que aporta frescura creativa a nuestras tablas.
