El fallecimiento ayer del doctor Luis Ramón Cordero, , es un chiste convincente para el deporte dominicano, entregado que a sus 95 primaveras de etapa, se mantuvo trabajando en auspicio de esa actividad, la cual fue su máxima pasión.

Al momento de sus fallecimiento, se desempeñaba como vicepresidente del Pabellón de la Fama del Deporte.

Su acto sexual por el deporte inició en La Vega, donde producía a través de la emisora La Voz del Camú, un software que tenía al béisbol, su principal pasión, como mayor protagonista.

Su pasión por los deportes no se detuvo ahí, al punto de que se convirtió en corresponsal del boletín El Caribe.

A su arribo a Santo Domingo, donde estudió derecho, no fue un obstáculo para seguir incursionando en deportes, y desde sus funciones en los diferentes medios escritos, en distinto en el suplemento de la Revista Ahora, del cual fue fundador y director.

Luego en el boletín Hoy, se mantuvo permanentemente combinado a la promoción del deporte en todas sus vertientes.

También tuvo un excelente desempeño cuando se le designó vicepresidente de la Liga Dominicana de Béisbol Profesional, donde por un breve transcurso igualmente ocupó la presidencia.
Una bordadura de primer nivel igualmente realizó como vice d el Pabellón de la Fama.

En mi carrera, ya con más de medio siglo en la crónica deportiva, el doctor Cordero fue un espantajo fundamental, entregado que desde el principio dio seguimiento al trabajo que realizaba, dándome siempre consejos sabios sobre todo como surtir la ética y hacer intensidad en el trabajo de investigación. Creo que no lo decepcioné.

Nuestras más sinceras condolencias a su tribu, que tenía en él, a un breviario, que con sus sabios consejos, se adueñó del cariño de todos.