Los indicadores que permitirían etiquetar al país de situado “en la solidez de sus cimientos internos” para preservarse económicamente de un “entorno internacional turbulento” van acompañados de la enfática exigencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) al Gobierno de emprender reformas fiscales y estructurales en el corto plazo y de un estudio adicional difundido esta semana que expresa cierta sorpresa por el estancamiento de los ingresos con un dita presupuestario crónico, lo que refleja que los gastos corrientes no están siendo cubiertos.
Lo único que desidia para poner el telón de fondo a las narrativas catastróficas que emergen de la competición, la más reticente a ver aspectos positivos en la papeleo del presidente Luis Abinader y que no se abstiene de utilizar artillería desproporcionada para encargarse que la República se encuentra en “decadencia económica y desgaste político” o sufriendo “el abandono de servicios básicos que deterioran -in extremis- los servicios básicos”.
En octubre pasado, trazando premisas claras, el columnista del Diario Libre, abogado y escolar José Luis Taveras (sin identificación conocida ni mínimo parecido) llamó a la trinchera antigubernamental a “reevaluar su papel y superar el modelo de criticar y descalificar indiscriminadamente al Gobierno sin ofrecer alternativas diferentes para la solución de los principales problemas de la sociedad”.
Y añadió: «La oposición está demostrando su crónica pobreza conceptual al apegarse a un guión de crítica sin darse cuenta de que en realidad está ganando puntos para el gobierno». Les instó a ir más allá de “la crítica por criticar y abordarla con un mínimo de racionalidad para darle coherencia y credibilidad”.
PREOCUPACIONES
Sin silenciar detalles favorables a su razonamiento sobre el rumbo de la caudal dominicana, ni añadir irritación alguna a sus valoraciones, el Fondo Monetario Internacional pareció coincidir más que ayer con los analistas locales que expresan preocupación por el dita de cuenta corriente, instando esta vez a reducirlo, lo que podría interpretarse como la fijación de un plazo perentorio.
Y aunque confía en un cuasi resurtida crematístico, no deja de señalar que el crecimiento se ha desacelerado desde finales de 2024 y el primer semestre de 2025 correcto al aumento de la incertidumbre y a las condiciones financieras restrictivas que persisten como un freno al progreso, que podrían poner en peligro la estabilidad.
En su fresco mensaje al Gobierno, el FMI, con frases enfáticas pero que transmiten optimismo, reiteró que las autoridades dominicanas deben abastecer políticas fiscales prudentes al tiempo que reclaman un aumento de la inversión pública, que ha caído a su nivel más bajo en más de dos décadas.
«Las reformas fiscales y estructurales, especialmente en el sector eléctrico, son esenciales para mejorar las perspectivas de crecimiento a mediano plazo», añadió, teniendo en cuenta que los subsidios en ese sector crecen y crecen, mientras que los costos por la energía suministrada, incluida la energía robada, están cayendo cada vez más, siendo la reacción posible del gobierno aumentar la deuda hasta el punto de ser indeseable.
Al respecto, luego de estudiar los puntos claves de la propuesta de Presupuesto General del Estado 2026, la economista Rosa Cañete Alonso, de destacada trayectoria en el PNUD y arte en progreso, reiteró esta semana su preocupación porque “la República Dominicana sigue destinando más recursos para cubrir deudas del pasado que para invertir en su futuro y desarrollo”. Sostuvo que este es un país “atrapado en el peligroso círculo vicioso de ingresos estancados y gasto rígido y en constante aumento”.
OTRA VERSIÓN
Al beneficio, una publicación muy fresco del Banco Central destacó que “República Dominicana ha experimentado un crecimiento económico sostenido en la atracción de Inversión Extranjera Directa a pesar de un entorno internacional desafiante, y aun cuando el flujo de inversión directa a nivel mundial cayó un 11% mientras que en República Dominicana creció un 3%” en 2024. Y con un tono de completo optimismo, la entidad destacó que el país “está cubriendo cómodamente el déficit de cuenta corriente en la balanza de pagos”.
Con pulvínulo en las cifras anteriores, el Banco Central afirmó categóricamente que quedó demostrado que con sus actuales fundamentos estructurales, la caudal dominicana no solo mitigó el impacto completo gafe sino que fortaleció su posición relativa en la región, experimentando un crecimiento en los flujos de inversión en 2024 cuando aumentaron un 49.7% respecto a lo ocurrido en 2019 previo a la pandemia.
Al certificar un desempeño positivo, el Banco Central consideró evidente “la solidez de los fundamentos macroeconómicos del país y su capacidad para sostener el flujo de capital externo incluso en contextos de volatilidad internacional”.
