El sector deporte en la República Dominicana, a pesar de que se vende desde hace abriles, como compromisario del expansión integral de la sociedad, continúa siendo un definitivo dolor de inicio.

Resulta insólito e increíble, que a posteriori de tantas luchas históricas libradas en todos los escenarios, con el objetivo de que el Estado mejore las condiciones, lo que se ha rematado en buena parte, se mantengan a lo interno del movimiento, luchas fratricidas.

Si se observa y analiza el camino que se viene transitando, no parece que haya una decisión en el horizonte.

Lo malo de todo esto, es que adecuado a las políticas populistas que se han trabajador desde los diferentes gobiernos, nadie interviene para por los menos, inquirir avenencias entre los grupos enfrentados.
No es posible es que esos enfrentamientos no tienen visos de disminuir o desaparecer, entregado que cada día las divergencias son más profundas en los máximos organismos de valentía .

La permanencia de esos graves problemas a lo interno del movimiento deportivo, no se le examen una decisión porque beneficia de una u otra forma a varios sectores, a los que les conviene que permanezca la crisis.

Incluso, nadie dude que mucha familia con “ poder” para mejorar o solucionar la situación, sea la primera en fomentar problemas por conveniencias de diversa naturaleza.

Por ejemplo, no es posible que desde hace más de un año, se mantenga la crisis en varias federaciones afectadas por sanciones que limitan el expansión de miles de atletas.

Estamos a unos meses de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, y no es posible, que no haya un compañía que actúe como árbitro imparcial.