
Santo Domingo.- La creciente venida de alga a las playas dominicanas se ha convertido en un problema persistente tanto para los turistas como para la industria turística, con cerca de 20 millones de toneladas de este alga llegando a las costas del país en lo que va de año. El desafío de cómo mitigar su impacto ambiental y financiero sigue sin resolverse, ya que los funcionarios reconocen que no existe una posibilidad única ni definitiva.
Carlos Peguero, viceministro de Cooperación Internacional del Ministerio de Turismo, explicó que predecir el comportamiento del alga es casi inútil oportuno a sus patrones irregulares. «El año pasado llegaron a nuestras playas más de cinco millones de toneladas, este año casi 20 millones. Pero el año que viene podría ser mucho menos. Su imprevisibilidad dificulta su gestión o su valor agregado», afirmó.
Verónica Pinilla, coordinadora internacional de la Estrategia Nacional de Turismo Sostenible, destacó que el manejo del alga debe integrarse en marcos más amplios de innovación, plan y mandato ambiental. Enfatizó la condición de advenir de la investigación a la acto concreta, desarrollando soluciones sostenibles que puedan alterar el problema en oportunidad.
Mientras tanto, los hoteles y las empresas turísticas, especialmente en la región uruguayo, siguen dependiendo de medidas a corto plazo, como la precisión frecuente de las playas y la instalación de barreras flotantes para contener y cosechar las algas antiguamente de que lleguen a la costa.

