Por Giovanni D'Alessandro
Un diagnosis urgente La corrupción sistémica que carcome al Estado dominicano no se limita a la malversación de fondos públicos, sino a una red político-cliental que distorsiona los títulos del servicio sabido, degrada la meritocracia y socava la confianza ciudadana.
Este artículo examina sus síntomas más visibles y los mecanismos que perpetúan esta enfermedad institucional, así como la aprieto de aplicar un tratamiento profundo y sostenido. Prácticas que alimentan este mal Un método degradante se ha convertido en conducta: funcionarios que designan a amigos cercanos, concubinas o socios políticos sin méritos ni experiencia comprobada para puestos acertadamente remunerados.
A esto se suma la cuna de fondos de operaciones oscuras, a través de hacienda foráneo, en constantes mordidas encubiertas pero conocidas, porque carencia es totalmente secreto. Otra maña extendida es el uso de intermediarios o empresas pantalla para obtener contratos estatales en condiciones privilegiadas. Se crean estructuras que nunca se habrían conocido favorecidas en el mercado privado por desatiendo de solvencia o trayectoria.
Estas operaciones financian campañas políticas, redes de influencia y fortunas personales. Así, la patrimonio deja de premiar el esfuerzo y se entrega al amiguismo y al tráfico de favores. Tratamientos contraproducentes El tesina del Tren o Monorriel Metropolitano de Santo Domingo es un ejemplo de terapia mal administrada: un tratamiento que, en lado de curar, agrava la afección.
Cambió la modalidad y el entorno judicial varias veces –de APP rechazadas a trabajo estatal y luego a licitaciones fragmentadas– pero con los mismos actores presentes. Aunque la ministra Paliza defendió la iniciativa afirmando que habría observadores y supervisión internacionales, la décimo de Systra, empresa pública francesa vinculada a la SNCF, plantea dudas sobre la independencia positivo del proceso.
Terapia fallida: una honestidad que no cura La honestidad dominicana no ha funcionado como un mecanismo terapéutico eficaz, porque sigue condicionada por intereses políticos. Cada gobierno ha utilizado al Consejo Nacional de la Judicatura (CNM) como aparato de control, repitiendo un patrón que convierte el designación y evaluación de jueces en un gimnasia partidista.
El flamante caso de tres magistrados separados de la Corte Suprema bajo el alegato de “no haber pasado la evaluación” revivió el debate sobre si el CNM actúa según criterios técnicos o conveniencia política. FINJUS, Servio Tulio Castaños Guzmán y Jorge Subero Isa han despabilado que el maniquí contemporáneo se presta a la manipulación y vulnera la independencia contencioso.
Julio Aníbal Suárez recordó que “la inamovilidad de los jueces no es un privilegio, sino un derecho de los ciudadanos”. En un sistema donde quien controla el CNM nombra y quien disiente desaparece, la independencia contencioso no es una conquista garantizada, sino una batalla constante.
Protocolo de tratamiento Combatir esta enfermedad estructural requiere auditar nóminas, contratos y consultorías; transparentar los fideicomisos públicos y aplicar sanciones ejemplares. Como en medicina, los tumores deben extirparse a tiempo y la vigilancia debe ser continua. La fuerza de un gobierno no se mide por cuántos aliados conserva, sino por su capacidad para corregir y sobrevivir con integridad.
Tumores localizables: extirpar, precaver y controlar El tratamiento debe iniciarse en las zonas donde el daño sea más visible: compras o contrataciones por excepción, nóminas estatales, consultorías y viajes oficiales.
- Auditorías de sueldo. Revisión con criterios de mérito y transparencia para detectar recomendación, duplicidad o cargos creados para favores políticos. Cada entidad deberá divulgar trimestralmente su sueldo con nombre, cargo, salario y función.
- Licitaciones públicas. Con la entrada en vigor de la Ley 47-25 de Compras y Contrataciones, certificar una planificación clara, árbitros imparciales y la admisión de estándares de la OCDE. Sólo así se podrá contener el cáncer de la corrupción.
- Contratación por excepción. Requieren una defensa verificable; Argumentos genéricos como “urgencia” o “proveedor único” sin soporte técnico deben considerarse errores administrativos.
- Consultante. El consumición en consultorías externas es un mecanismo de drenaje del fisco,
utilizado para eludir el proceso de sueldo y los topes de la escalera salarial. Es
Es fundamental hacer el proceso más riguroso e incluir resultados mensurables. Mantener
Consultores fijos con honorarios mensuales es un abundancia que el Estado dominicano no puede
poder retribuir. - Viajes oficiales. Deberán reponer a micción reales de representación o formación,
con un proceso ágil de evaluación de quién participa y por qué. Las autorizaciones,
Se deben divulgar los costos y resultados, y cada tarea debe presentar un crónica que justifique la
utilizado.
