La idea de Bad Bunny de charlar y cantar en gachupin en las plazas más importantes de Estados Unidos, donde el inglés es idioma oficial, refleja su orgullo latino y su exigencia de desemejanza filología y cultural delante las políticas del presidente Donald Trump.

Tras ser seleccionado para protagonizar el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl de 2026, su defensa del gachupin para aquel evento ha desatado polémica entre los sectores más conservadores de Estados Unidos.

Según la escritora y filólogo puertorriqueña Maia Sherwood, Bad Bunny ha optado por expresarse en gachupin «en espacios mediáticos de habla inglesa, plantando la bandera de manera literal, figurada y lingüística».

«Bad Bunny es una figura lingüísticamente poderosa», dijo a Efe Sherwood, miembro de la Academia Puertorriqueña de la Lengua Española y autor del diccionario 'El ABC de DtMF', que reúne palabras, frases y expresiones del disco 'Debí Tirar Más Fotos'.

El actor más escuchado en el mundo es de Puerto Rico, una isla caribeña que pasó de ser colonia de España a estar bajo el dominio de Estados Unidos en 1898, país que actualmente es Commonwealth.

Pese a esta situación, el gachupin es el idioma principal de los puertorriqueños y el idioma utilizado por Bad Bunny en sus canciones e incluso en algunos momentos de entrevistas con medios estadounidenses, como la del pasado 4 de octubre en el popular software Saturday Night Live.

Estados Unidos, entre detractores y quienes aprenden gachupin

En ese software, Bad Bunny afirmó que la huella de los latinos en EE.UU. «nadie podrá borrarla jamás» e instó a los espectadores del Super Bowl a asimilar gachupin: «Tienen cuatro meses», afirmó.

Esto motivó a decenas de estadounidenses a subir videos en las redes sociales intentando asimilar el idioma y cantar las canciones de Bad Bunny, quien publicó algunos de ellos para animar a más personas a hacer lo mismo.

«El hecho de que dije que hablo español y que tienen cuatro meses para aprender va ligado a esa mentalidad de que no debemos sentirnos menos por ser latinos y por ser puertorriqueños», dijo a Efe Luis Ga Núñez, director musical del conjunto Plena Libre.

Para el escritor Sherwood, esto simboliza «una inversión del poder lingüístico: el español, que ha estado subordinado al inglés en diferentes escenarios internacionales, se convierte aquí en una lengua de poder cultural e incluso de prestigio».

Su defensa del gachupin, sus comentarios a cortesía de los inmigrantes latinos y su osadía de no realizar su excursión a EE.UU. por las redadas, han alimentado las críticas de políticos conservadores.

El propio presidente Trump dijo no entender quién es Bad Bunny y calificó la osadía de la NFL de «absolutamente ridícula», mientras que la ordenamiento fundada por el instigador Charlie Kirk, Turning Point USA, anunció un espectáculo paralelo al Super Bowl.

No indagación la confrontación sino que defiende la inclusión

El filólogo Sherwood no percibe que la osadía de Bad Bunny alega a «un espíritu de separación y confrontación -del español aquí y del inglés allá- sino más bien de inclusión y reivindicación de la diversidad lingüística y cultural».

Esa inclusión incluso está marcada en el disco 'Debí Tirar Más Fotos', que incluye los ritmos autóctonos puertorriqueños de la artefacto y la plena, que podrían sorprender en el Super Bowl.

«Me parece increíble, que es muy probable, que escuché un cuatro, unos panderos y unos barriles tocando en el Super Arco. «Me parece que es un sueño», dijo el director del conjunto puertorriqueño Plena Libre.

Por su parte, el patrón y productor de música urbana Raphy Pina indicó que “lo que hace Bad Bunny es poderoso”, tanto para la comunidad latina como para los puertorriqueños que viven en la isla y en la diáspora.

«Hablar en español en Saturday Night Live y el Super Bowl no es sólo orgullo puertorriqueño, es reafirmar que no tienes que cambiar quién eres para llegar lejos», dijo Pina a Efe.

En su opinión, Bad Bunny «abre puertas y demuestra que el idioma no es una barrera, sino una bandera», lo que inspira a «toda una generación latina en EE.UU. y el mundo».