Santo Domingo. – UNICEF llamó a declarar, proteger y empoderar el liderazgo de las niñas en República Dominicana, enfatizando la falta de asegurar su bienestar emocional y su derecho a crecer libres de violencia y discriminación..
Bajo el contraseña total “yo soy el Chica, yo lidero el cambio”, representante de UNICEF en el país, Anyoli Sanabriareafirmó el compromiso de la ordenamiento con los derechos de las niñas y mujeres jóvenes, especialmente en contextos marcados por la desigualdad de especie y la violencia estructural.
«Las niñas tienen derecho a crecer sin miedo, a aprender sin violencia y a soñar sin límites. Escucharlas y apoyar sus habilidades de liderazgo es esencial para construir un futuro más justo y resiliente», afirmó Sanabria.
Violencia y desigualdad: una carga invisible para las niñas
Aunque las tasas de subvención y finalización de estudios de las niñas dominicanas son más altas que las de los niños, enfrentan numerosas barreras estructurales que afectan su explicación militar y su salubridad mental. Entre ellos se incluyen el inconveniente adolescente, el bodorrio precoz, el trabajo doméstico no remunerado y los altos niveles de violencia física, emocional y sexual.
Según el Unicef Informe sobre la situación de la comienzo y adolescencia en la republica dominicanael 76% de los adolescentes de 15 a 17 han sido víctimas de algún tipo de violencia, 52,2% denunciar violencia sexual, y 45,5% han sufrido atropello físico o psicológico en el entorno escolar.
Estas cifras revelan una efectividad amenazador y normalizada en la que la violencia no sólo afecta el presente de las niñas, sino incluso sus oportunidades futuras y su estabilidad emocional.
“Cada niña enfrenta una doble carga: debe sobrevivir a la violencia y al mismo tiempo demostrar constantemente su valía. Su integridad física y emocional y su capacidad de liderazgo van de la mano”, añadió Sanabria.
Unicef
Además, hay llamados a volver en salubridad mental servicios que satisfagan las micción organizacionales de chicas y mujeres jóvenes, y robustecer la opinión pública políticas que combaten la violencia de especie en todas sus formas.
“Invertir en las niñas significa invertir en un país más equitativo, resiliente y próspero. No son sólo el futuro, sino también el presente del cambio social que necesitamos”, concluyó Sanabria.
