El dominicano Teóscar Hernández anotó la carrera para romper el igualada sin carreras en el séptimo inning y aclarar las compuertas ofensivas para Los Ángeles, aprovechando un roletazo débil de 35.4 mph del puertorriqueño Enrique “Kike” Hernández, casi nada más allá del montículo.
Respaldados por otra tolerancia dominante de Blake Snell, los Dodgers vencieron 4-3 a los Filis la tenebrosidad del lunes, llevándose los dos primeros juegos en el Citizens Bank Park antiguamente de que la serie se traslade al Dodger Stadium para el Juego 3. Los Dodgers sobrevivieron a un noveno episodio de entrada tensión en el que Filadelfia anotó dos veces para acercarse a una carrera sin outs, lo que obligó al uso de tres relevistas –Blake Treinen, Alex Vesia y Roki Sasaki– para conseguir los últimos tres outs.
El pernio casi se les escapa a los Dodgers en la última faena. Con las carreras del igualada y la delantera en circulación, Trea Turner conectó un rodado de rutina a Tommy Edman, pero el intermedista hizo un tiro rebotado a primera que requirió una atrapada milagrosa de Freddie Freeman para concretar el zaguero out.
“Realmente traté de hacer todo lo posible por atraparla”, dijo Freeman. “Esas son de las más difíciles, las que quedan a medio camino. Si es corta o larga, se maneja mejor, pero esa estaba justo en el medio. Me lancé y, por suerte, se quedó en mi guante”.
En cuanto a Snell, fue casi nada la segunda vez en la historia de la franquicia que un arrojador de los Dodgers alabarda al menos seis entradas en blanco permitiendo uno o ningún hit en postemporada. Walker Buehler consiguió la otra en el Juego 1 de la SDNL de 2019 contra los Nacionales.
En la historia de la postemporada, todos los equipos que han tomado delantera de 2-0 en una serie al mejor de cinco han manada 80 de 90 veces (88.9%). En las Series Divisionales con el formato presente 2-2-1, los equipos que ganan los dos primeros juegos como visitantes han renovador en 16 de 18 ocasiones (88.9%), incluyendo 12 barridas.
Después de divulgar siete innings de dos carreras en la Serie de Comodines de la Liga Nacional, Snell ofreció una comportamiento casi intocable contra los Filis, a quienes ya había dominado con siete capítulos en blanco en su penúltima tolerancia de la temporada regular.
En aquella salida, Snell otorgó un par de boletos en su séptimo y zaguero episodio, lo que provocó que el mánager Dave Roberts saliera al montículo. Pero Snell pidió quedarse en el pernio y completó su brillante encaje, desatando la júbilo en un Dodger Stadium saciado a tope.
De forma similar, Snell enfrentó algunos problemas en la sexta entrada el lunes, al otorgar dos pasaportes con un out y permitir que un corredor llegara a segunda almohadilla por primera vez en toda la tenebrosidad. En esta ocasión, no fue necesaria una cita de Roberts: Snell ponchó a Bryce Harper y Alec Bohm bateó para faena forzada, con el venezolano Miguel Rojas lanzándose de capital para ganarle al corredor en la almohadilla y concretar el tercer out.
¿Qué fue lo que más le gustó a Snell de su comportamiento?
“Lo bien que estoy ajustando”, destacó Snell. “Los enfrenté hace poco tiempo, y me gusta cómo hice los ajustes desde la última vez que los enfrenté, atacando la zona”.
Las cuatro horizontes de Snell en postemporada con nueve o más ponches y dos o menos hits permitidos son la decano cantidad para cualquier arrojador en la historia de la postemporada. Dejó el pernio con delantera cuando los Dodgers anotaron cuatro carreras en la parte entrada del séptimo inning, impulsados por una roleta productora de Kike Hernández. Will Smith y Shohei Ohtani añadieron sencillos remolcadores para ampliar la delantera.
“Ha estado increíble desde que regresó de su lesión”, comentó Freeman sobre Snell. “Nos ha dado todo lo que podíamos pedir. Esta noche tiró seis innings fuertes. Tenía todo funcionando. Nuestro pitcheo abridor ha estado impresionante durante aproximadamente un mes. Me alegra que todos puedan verlo en un escenario nacional”.
Tomado de MLB.com
