En cierto modo, el dominicano Manny Machado seguramente se preguntaba si llegaría a la caja de bautizo. La primera almohadilla estaba abierta. Los Padres se aferraban a una preeminencia de una carrera. El duelo de Machado contra el izquierdo Shota Imanaga ciertamente no era el más inclinado para los Cachorros.
Pero Machado completó su caminata desde el círculo de dilación hasta la caja de bautizo en la villa entrada la tarde del miércoles en el Wrigley Field. Y lo hizo sin que el dugout circunscrito pidiera el boleto intencional. Se afianzó en el plato. Pero su estancia sería corta.
Al primer pitcheo, Imanaga dejó un splitter en el corazón del plato. Machado soltó ese característico swing derecho, feroz pero fluido. Se apoyó en su pierna derecha y se inclinó cerca de antes, lo que usualmente significa que sabe que la hipérbole se fue.
Y así fue, la pelota aterrizó en lo profundo de las gradas del parque izquierdo del Wrigley Field, un cuadrangular de dos carreras que pudo favor inclinado la romana en la Serie del Comodín al mejor de tres de esta semana. Como leve, ayudó a despertar a la ataque de los Padres, impulsando una triunfo por 3-0 y enviando esta serie a un pernio final de vida o asesinato el jueves.

Dylan Cease lanzó 3.2 entradas en blanco en lo que fue, por mucho, la mejor comprensión de postemporada de su carrera. El cubano Adrian Morejon le siguió cubriendo 2.1 tramos con 33 tiros eficientes. Mason Miller continuó su impresionante destello al ponchar a cinco de los seis bateadores que enfrentó. Y el venezolano Robert Suárez se apuntó un rescate de cuatro outs.
«Obviamente, sabía que sería un juego importante y tuve una buena semana de preparación, y entré con la mentalidad de competir», comentó Cease en una entrevista por televisón luego del triunfo.
En un día en que los Padres ejecutaron sus planes de pitcheo a la perfección, un gran batazo fue todo lo que necesitaron. Machado, apropiadamente, fue quien lo conectó.
Tomado de MLB.com
