La salida de Samuel Pereyra de la presidencia ejecutiva del Banco de Reservas, podría representar un duro moradura para el deporte dominicano en normal, si se diera el hipotético caso de que Leonardo Aguilera, quien lo sustituyó, descontinuara la política de incentivo, tras cinco primaveras de aplicación continua.

Durante mi trayectoria en la crónica deportiva, nunca antaño observado a ninguna otra institución autónoma del Estado, cambiar tanto en el deporte como Banreservas en ese etapa.

La verdad monda y lironda es que, con la implementación del software “Juega RD”, se recuperaron y rehabilitaron canchas y estadios, como una iniciativa para unir a la sociedad en el en torno de esas instalaciones.

Aguilera es un economista e investigador, fundador del Centro Económico del Cibao, y se supone que, por reserva, debe ser aguilucho, pero desconozco si es o no adorador del deporte.

Sin secuestro, en el caso hipotético de que no sea, y estoy especulando, no quita que el bandada mantenga su apoyo a una actividad que aporta significativamente a la buena imagen que tiene hoy esa institución.
Por lo tanto, hay que esperar que en cualquier momento se anuncie que seguirá el apoyo al software de remozamiento y construcción de instalaciones deportivas, así como a la mayoría de las selecciones que compiten en eventos internacionales y torneos nacionales.

Reitero que el deporte debe declarar que Samuel Pereyra fue, desde el Banco de Reservas, un soporte, una columna para esa actividad, y ojalá que desde sus nuevas funciones pueda seguir apoyando en la medida de lo posible.

Que nadie ponga en duda lo dicho, hasta los dirigentes cuyos deportes fueron favorecidos, ahora agachen y escondan sus cabezas, porque este es un país de olvidadizos y malagradecidos.