Santo Domingo.– El agradecido comediante venezolano Miguel Ignacio Mendoza, mejor conocido como Nachocompartió una historia emocional y cruda sobre los sacrificios que enfrentó en su camino con destino a el éxito, durante una conversación con David Collado para el podcast Empresarios.

El cantante dijo que, posteriormente de quedarse sin mosca y sin el apoyo de su padre, decidió permanecer en Caracas para seguir su sueño musical. «Dormí en una estera en la habitación de un apartamento en Pinto Salinas, gracias a una familia de bajos ingresos que abrió las puertas cuando más la necesitaba», recordó.

Nacho reveló que vivía de casa en casa, comiendo fraccionada, pidiendo boletos en la calle e incluso tomando analgésicos para calmar el dolor de anhelo. «No tenía casa, ni comida. A veces tomaba hasta 10 píldoras al día porque no podía soportar el vacío en el estómago», confesó.

En uno de los momentos más críticos, su regente desapareció y solo había cebollas en la despensa. «Una semana comiendo solo cebolla», dijo. Finalmente, llamó a su hermano y le pidió un pasaje de regreso a su ciudad procedente. «Me di por vencido … Caminé una hora hambriento hasta la terminal. Lloré, tiré la toalla».

A pesar de este desaliño momentáneo, Nacho reanudó su camino y, próximo con Chino, alcanzó la éxito internacional. Hoy, dice que mire con destino a a espaldas con devolución. «Me gusta recordar cada paso que me trajo aquí».