Lanzador dominicano está entre los lanzadores más destacados esta temporada en las Grandes Ligas
Mientras los Phillies se encaminan alrededor de su cuarta aparición consecutiva en postemporada —lo que sería la segunda jugada más larga en la historia de la franquicia, sus estrellas siguen brillando como es costumbre, Zack Wheeler domina desde la lomita, Bryce Harper sigue siendo un faro ofensivo, y Trea Turner y Kyle Schwarber responden en los momentos esencia.
Pero en medio de ese núcleo ya establecido, ha emergido una figura inesperada, Cristopher Sánchez, el siniestro dominicano que ha pasado de ser un auxilio del bullpen a convertirse en uno de los abridores más dominantes de todo el béisbol.
Adquirido desde los Rays de Tampa en 2019 a cambio del entonces desconocido Curtis Mead, Sánchez nunca figuró entre los 100 mejores prospectos y debutó en 2021 con números poco prometedores (efectividad de 5.47 en sus dos primeras campañas).
Sin secuestro, poco hizo clic en 2023: trabajó 99 1/3 entradas con una efectividad de 3.44 y un WAR de 1.8 (FanGraphs). Fue el primer indicio de su serio potencial.
Ese potencial explotó en 2024: fue escogido All-Star, terminó décimo en la votación del Cy Young de la Liga Nacional y acumuló un WAR de 4.7 con efectividad de 3.32 en 31 aperturas. Lo que parecía un buen año se ha confirmado en 2025 como una consolidación total.
En 2025, cifras de as
Sánchez ha cubo otro paso alrededor de la élite este año. En 23 aperturas, acumula: Efectividad: 2.40, WAR (FanGraphs): 3.5, ponches: 145 (10.º en MLB), tasa de ponches: 26.3% y slugging esperado contra: .345 (8.º mejor entre abridores calificados).
Y su acto más emblemática fue el equipo completo con 12 ponches delante los Red Sox el 22 de julio, a posteriori del cual declaró:
Una restablecimiento actual y sostenible
Las estadísticas subyacentes respaldan el encumbramiento de Sánchez: Stuff+: subió de 107 (2024) a 114 (2025), solo detrás de Tarik Skubal, velocidad de recta: 95.3 mph, casi una milla más que el año pasado, tasa de whiffs: ha aumentado drásticamente. Su cambio de velocidad y slider generan swings fallidos en casi la porción de los turnos.
Su transformación 2024 vs. 2025:
| Métrica | 2024 | 2025 |
|---|---|---|
| Tasa de ponches | 20.3% | 26.7% |
| Velocidad de recta | 94.4 mph | 95.3 mph |
| Stuff+ | 107 | 114 |
| Tasa de whiffs (cambio) | 39.2% | 46.8% |
El cambio de velocidad es probablemente el mejor de MLB este año: Ponches con cambio: 87 (3.º en MLB), Whiffs: 177 (3.º), valía de carreras: +14 y swings fallidos: 46.8% (4.º, mín. 200 swings)
Sánchez todavía ha sabido equilibrar su dominio con control. Aunque su tasa de boletos ha subido tenuemente (de 4.0% a 6.2%), sigue siendo muy por debajo del promedio de la alianza y está más que compensada por su aumento en ponches y la calidad del contacto que permite.
Además, induce una enorme cantidad de rodados: su tasa de rodados de 58.4% es la cuarta mejor en MLB, y su tasa de barriles permitidos (5.4%) está solo detrás de Paul Skenes.
Imponencia física y mecánica válido
Con 1.98 m de altura y una extensión alrededor de el plato de 2.13 metros (percentil 92), Sánchez ataca con una presencia imponente. Su mecánica compacta, combinada con esa largo, hace que sus pitcheos “lleguen” al bateador más rápido de lo que indican las pistolas de radar.
El futuro está asegurado
En junio de 2024, los Phillies firmaron a Sánchez a un acuerdo de cuatro primaveras, con opciones para 2029 y 2030. El acuerdo lo mantiene bajo control del club durante su mejor etapa, mientras sigue desarrollándose como uno de los abridores top del béisbol.
¿Cristopher Sánchez, Cy Young 2025?
Con una mezcla de dominio en ponches, control de contacto, durabilidad y consistencia, Sánchez no solo está en la conversación. Está en el corazón de la carrera por el Cy Young. Su novelística —de ignorado a indiscutible— puede ser decisiva en una votación que valora tanto resultados como transformación.
A este ritmo, no es descabellado opinar que los Phillies tienen dos ases legítimos en la misma rotación: uno ya consolidado como Zack Wheeler, y el otro, una suerte que acaba de explotar: Cristopher Sánchez.
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