La Habana.- Un par de medallas olímpicas cubanas, un oro de Atlanta 1996 y una plata de Sydney 2000, ha aparecido en eBay con un precio de traspaso combinado de USD 140,000, reavivando preguntas sobre el destino de los símbolos una vez dedicados a la política deportiva amateur -sola de Fidel Castro. Los listados, descubiertos por Cubanet, presentan una medalla de oro ganada por el equipo de balonvolea femíneo «Morenas del Caribe» y una plata otorgada a un miembro del equipo franquista de béisbol derrotado por los Estados Unidos en la final de Sydney.
La medalla de oro, que conmemora el segundo título consecutivo de balonvolea soberbio consecutivo de Cuba bajo el preparador Eugenio George, con leyendas como Mireya Luis, Regla Bell y Regla Torres entre sus estrellas, tiene un precio de USD 95,000. La medalla de plata, obtenida por uno de los jugadores de béisbol cubanos que cayó de 4 a 0 al Equipo de EE. UU., Listas para USD 45,000. Ambos artículos son ofrecidos por un comerciante con sede en España; Los destinatarios originales permanecen en el anonimato.
La semana pasada, la subasta RR en Boston vendió el púgil cubano Yuriorkis Gamboa's Athens 2004 Medal de oro versátil para USD 14,619, muy por debajo de su valencia estimado, y una plata de béisbol Sydney 2000 para USD 3.750. Gamboa ha alternado públicamente entre afirmar que vendió su medalla y que fue robada, luego reemplazada por una réplica emitida por el COI.
Estas ventas de parada perfil subrayan la deterioro del puro amateurismo de Cuba, promulgada hace más de 60 abriles por Fidel Castro. Durante la casa de campo sesión ordinaria de la Asamblea Nacional a fines de junio, los agentes admitieron implícitamente que la prohibición del deporte profesional no pudo proteger a los atletas de las dificultades económicas. Sin secuestro, ningún diputado abordó la «imagen pobre» creada cuando se producen medallas ideológicamente cargadas en subastas «Wild Capitalist», señala Cubanet.
Un ex funcionario deportivo incógnito le dijo a Cubanet que otros trofeos históricos, como los del campeón de esgrima Ramón Fonst, han desaparecido del Museo de Deporte del estado y pidieron una investigación periodística sobre artefactos faltantes.
El Ministerio de Turismo de Cuba estima que las crecientes luchas financieras de los atletas impulsan a muchas para traicionar medallas en plataformas internacionales. Si aceptablemente las ventas privadas ofrecen un alivio inmediato, asimismo obligan a un cálculo de los ideales deportivos de la nación y la preservación de su herencia atlética. A medida que estas piezas tangibles de la historia cambian de manos, Cuba confronta el confuso nivelación entre ideología, nostalgia y verdad económica, y el manda de su notoriedad olímpica.
