El pasado jueves, Rodríguez se convirtió en el primer participante en la historia en registrar al menos 15 jonrones y 20 bases robadas en cada una de sus primeras cuatro campañas. A sus 24 abriles, ya es tres veces All-Star y dos veces Bate de Plata.

No asistir al Juego de Estrellas, le convino asaz al dominicano Julio Rodríguez, de Seattle, quien luce renovado por el refrigerio.

Durante esos días, Rodríguez se quedó a trabajar extra con su compañero Cal Raleigh, la sensación ataque de este año, con 41 jonrones, líder de las Mayores, en 104 partidos.

Rodríguez y Raleigh han pasado más tiempo juntos en las últimas semanas, trabajando estrechamente con los entrenadores de sacramento Kevin Seitzer y Bobby Magallanes en su mecánica, que ha cubo grandes frutos. Un examen de tee aparentemente simple, donde la pelota se coloca a la prestigio del pecho.

Es la misma rutina que Raleigh adoptó durante los entrenamientos de primavera, diseñada para mejorar su trayectoria erecto con la pelota y promover una mejor elevación con la pierna trasera. Los resultados han sido innegables. Ahora Rodríguez está usando el mismo examen, y ya se nota en los juegos.

«Está empezando a sentirlo», dijo Seitzer. «El mismo plano de swing que trabajamos con Cal. Se mantiene erecto, dejando que la pierna trasera impulse, y se empieza a ver de nuevo el porte en la pelota».

Con Raleigh en pleno año de su carrera y Rodríguez redescubriendo su ritmo, los Mariners podrían finalmente conseguir el impactante doblete que imaginaron al inicio de la temporada. Y el momento no podría ser más oportuno.

Luego de ser seleccionado como All-Star por tercera vez en tan solo cuatro temporadas, Rodríguez tomó una intrepidez sorprendente. En lado de ir al Juego de Estrellas y disfrutar de la éxito doméstico, Rodríguez decidió tomarse un digno refrigerio. “Quizás haya sido la mejor decisión que haya tomado en todo el año. Justo lo que necesitaba”, le dijo Rodríguez a Daniel Kramer de MLB.com antaño del primer partido de la segunda medio de los Mariners. “Siento que necesitaba un descanso mental y poner mi cuerpo en el punto correcto. Y siento que lo logré, y estoy listo para jugar”.

Mejoría ataque

Los inicios lentos de Rodríguez no son falta nuevo. Desde su campaña de novato en 2022, el dominicano ha tenido un don para cambiar de ritmo en cuanto el calendario llega a julio. Este año no es la excepción.

Aunque ayer domingo se fue en blanco en cuatro turnos, en los tres juegos anteriores tuvo una hilera de cuatro jonrones, incluyendo que el viernes disparó dos.

Luego de la pausa del Juego de Estrellas, Rodríguez tiene promedio de .316 (38-12), con vuelacercas y cinco empujadas. Con porcentaje de embasarse de .350, slugging de .632 para un OPS de .982. Así que el reinicio de medio de temporada de Rodríguez podría cambiar la temporada de los Marineros.