La pelea entre los pilotos de McLaren como máximos contendientes al título pasó a un segundo plano en la previa del GP de Bélgica, 13ª plazo de Fórmula 1.

Es que el campamento de Red Bull es un procreador de noticiero y rumores constantes.

En medio del runrún que apunta a la salida de Max Verstappen llegó la osadía de la reunión directiva de la empresa de bebidas energizantes de despedir a Christian Horner de su cargo de director.

El inglés llevaba 20 primaveras en el cargo y fue el único que ocupó el puesto. El francés Laurent Mekies fue promovido desde Racing Bulls, el hermano pequeño de Red Bull, al team principal.

Ya en Spa-Francorchamps, el tetracampeón fue abordado por la prensa para retener, fundamentalmente, si la salida de Horner podía influir en su futuro.

El inglés y el entorno de Verstappen (papá Jos y el mánager Raymond Vermeulen) tenía una relación muy tirante, que solo alimentaba la posibilidad de salida del campeón a fin de año, a pesar de tener entendimiento vivo hasta el final de 2028. La salida del pope podía alivianar la situación, aunque Max dio por tierra.

“No importa en absoluto para mi decisión sobre el futuro”, fue la tajante definición de Verstappen delante la prensa en la pista belga. «Lo único que importa es que trabajemos en el coche y lo hagamos lo más rápido posible, de verdad. El postrer año y medio no ha sido lo que queríamos. Ahora intentamos ser un poco más competitivos este año, pero todavía, sin duda, con el nuevo reglamento», agregó.

Verstappen cruzo el ecuador del Mundial 2025 con una diferencia de 69 puntos con Oscar Piastri, el líder, y 61 con respecto a Lando Norris, el escolta. Las chances de conseguir el pentcampeonato en esta temporada parece una quimera para el holandés, no tanto por la brecha de unidades, sino por la desidia de rendimiento de su RB21, del cual suele exprimir, en cojín a talento, mucho más de lo que da en la existencia.

Con su futuro en danza, Verstappen fue consultado si existe la posibilidad de no estar al volante de un Red Bull en 2026. La respuesta fue acertadamente al estilo del campeón: “También existe la posibilidad de que no me despierte mañana. Entonces no podría conducir nada. La vida es impredecible. Pero, en general, estoy muy contento con mi situación actual, y espero que así siga. Ese fue el objetivo que nos marcamos al firmar el nuevo contrato: ser piloto hasta el final de mi carrera”.

Hablando de la salida de Horner, aseguró estar “sorprendido”, aunque señaló que “al final del día, en este mundo, cosas así pueden pasar”. Al analizar la osadía de tomada por la reunión directiva, dijo: “Probablemente querían tomar un rumbo diferente. Y, claro, todos los demás tienen que estar de acuerdo y mirar para adelante. Cuando me avisaron, tuvimos una conversación sobre el tema. No voy a entrar en detalles, pero dejé claro que, si creían que era el camino correcto, yo soy piloto y ellos deciden. Ya tuve varias reuniones con Laurent Mekies”.

Con respecto a la repercusión que hubo puertas adentro de Milton Keynes con el cambio de dirección, Verstappen señaló: “Cuando hay un cambio así, la gente se pregunta: ´¿Qué pasa?’. Pero al día siguiente del anuncio yo ya estaba en el simulador haciendo mi trabajo, la gente volvió a sus tareas para encontrar más rendimiento en el auto, en la puesta a punto. Simplemente se volvió al trabajo”.