Un «buzo», un término para un carroñero de basura, en una calle de La Habana. (Foto: Oncuba/Otmaro Rodríguez)
Cuando la Ministra de Trabajo de Cuba, Marta Elena Feitó, insistió en que «en Cuba, no hay mendigos» durante una sesión parlamentaria en vivo el 17 de julio, no negaba simplemente un creciente enfermedad social, ella dejó al descubierto una élite divorciada de la verdad. En cuestión de horas, los medios estatales anunciaron su renuncia por «falta de sensibilidad y objetividad». Las redes sociales estallaron: mientras el hijo de Feitó vive cómodamente en los Estados Unidos, los cubanos comunes hurgan a través de la basura para los restos. Su señuelo expuso un descolgadero entre las narrativas oficiales y la creciente desesperación de la isla.
Una denegación que le costó a un ministro su trabajo
La revelación de Feitó: «Están disfrazados de mendigos … en Cuba, no hay mendigos», llegó en medio de la inflación más allá del 190 por ciento desde 2018 y la escasez crónica de alimentos, medicina y electricidad. Los puntos de traspaso independientes capturaron rápidamente la reacción. En un noticia para Martí Noticias, el periodista Mario Pentón señaló que miles de «reaccionaron con indignación» en cuerda, burlándose de un país donde una pensión estatal de 1.500 pesos tan pronto como adquisición un cartón de huevos.
La residente de La Habana, Daniela Valle, preguntó: «¿Cómo puede decirle eso a un hombre mayor que enseñó toda su vida y ahora sobrevive con 1.500 pesos, cuando los huevos cuestan el doble de eso?» Agregó: «Muchos morirían de hambre sin remesas de familiares en el extranjero», destacando la ironía de la comodidad ascendiente de Feitó en el extranjero.
La Ministra de Trabajo, Marta Elena Feitó Cabrera, hizo una revelación controvertida durante su intervención en la Asamblea Nacional, destacando una desconexión marcada entre la retórica oficial y la vida cotidiana cubana. Ella dijo: «Cuando miras sus manos, miras la ropa que usan esas personas, se disfrazan de mendigos, no son mendigos. En Cuba no hay mendigos». (Foto a través de Cubanosporelmundo.com)
Oncuba observó que la «desafortunada intervención» de Feitó rompió un tabú de larga data al forzar la equivocación de vivienda en la dietario franquista. Incluso Cubadebate, cotizado por OnCuba, define la indigencia como un «trastorno del comportamiento humano multi -cusal», medicalizando efectivamente la pobreza. «La pobreza no es una elección; es el resultado de una crisis económica profunda», el escritor Boris Luis Cabrera respondió a Cibercuba, advirtiendo que «la miseria no se puede resolver con palabras duras, requiere justicia».
Artistas y comediantes se unieron a la protesta. El cineasta Ian Padrón le dijo a Cibercuba que los reales disfrazados eran funcionarios «fingiendo representar a las personas mientras defienden a los indefendibles». Ulises Toirac consideró la afirmación de Feitó «legalmente cuestionable», y el actor Lieter Ledesma lo resumió: «Cuba: el país donde todos roguamos». Imágenes de personas que duermen en las aceras y la aniquilación de la basura, dudan ampliamente en cuerda, d a los puntos a casa: ninguna propaganda puede ocultar el sufrimiento de una nación.
El peaje humano: personas sin hogar y vigor
Un singular de Cibercuba en Homelessness informa que casi el 96 por ciento de las familias cubanas luchan por reforzar suficientes alimentos, con raciones estatales que cubren solo el 20 al 30 por ciento de las calorías diarias. Los apagones crónicos, a veces 20 horas al día, obligan a los residentes a echarse exterior en un calor sofocante, y los videos de bebés en las aceras se volvieron virales, etiquetados como «brutales, inhumanos».
La atención médica se ha derrumbado: las clínicas gratuitas a menudo carecen de medicamentos básicos, y la escasez de combustible paraliza ambulancias y transporte sabido. El monitoreo independiente muestra que la inflación continúa erosionando los ahorros y los salarios.
Ana Rosa Moreno Pérez y su perro comparten un cárcel en el Parque La Libertad. (Foto de Pedro Manuel González para Diario de Cuba).
Mucho ayer de los comentarios de Feitó, los expertos en vigor estaban generando alarmas. Según OnCuba, la equivocación de vivienda en Cuba no es simplemente echarse en la calle, es estar en los márgenes de los derechos fundamentales como la vigor, la vivienda y la dignidad. Los datos de Cubanet muestran que más de 3.000 personas se identifican oficialmente como «Deambulantes» entre 2014 y 2023. Los médicos miran impotentes a medida que se evaporan las ganancias básicas de vigor pública:
- Las infecciones respiratorias surgen entre las expuestas a los inviernos o veranos húmedos de La Habana, dijeron los médicos, señalando picos en pulmonía y bronquitis crónica entre los habitantes de las calles.
- Los restos de desnutrición y aniquilación de basura socavan la inmunidad, convirtiendo heridas menores en infecciones peligrosas.
- La descomposición dental corre rampante cuando la atención preventiva desaparece y las condiciones de vigor mental (depresión, ansiedad, yuxtaposición), cuando el apoyo psiquiátrico desaparece.
El resultado: la esperanza de vida cae hasta una docena de primaveras para los cubanos sin un techo en lo suspensión. Hombres y mujeres en su mejor momento ahora pasan sus capítulos finales en las puertas y bajo los pasos superiores, su difícil situación ignorada por los medios de comunicación estatales.
En una calle de La Habana, se ve a una persona sin hogar hurgando a través de la basura. (Foto: Perfil de Facebook de LatiJeranews.org)
En 2024, el gobierno cubano informó que más de 189,000 familias, aproximadamente 350,000 personas, se obtienen de los programas estatales de subsidio social de los 9.7 millones de habitantes de la isla. Estas cifras, publicadas por Escambray, un documento estatal en Sancti Spíritus, recurrieron a los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (OneI). Sin confiscación, estos programas han demostrado ser insuficientes para detener la marea de la indigencia.
Hipocresía de élite: una nación párrafo
Mientras tanto, la clase privilegiada vive en impresionado contraste. El País documentó cómo el nieto de Raúl Castro, «El Cangrejo», hace alarde de la riqueza mientras el resto de la isla sufre. Sandro Castro, nieto de Fidel, posee aviones privados, autos de ostentación y un club noctívago VIP. Incluso celebró una fiesta de cumpleaños en medio de los cortes de energía de La Habana, tostando con líquido importado ya que muchos sobreviven en dos comidas al día. Un columnista de El País bromeó que Sandro se baña en la cerveza Cristal, mientras que los cubanos comunes no pueden abonar una sola botella.
«Mientras que el ciudadano común soporta apagones, escasez de suministros médicos y censura, este vástago de la élite se posiciona como un influenciador post -revolucionario», dijo Anay González Figueredo a El País. «Sandro no es un error del régimen, sino su síntesis: la cara heredada de una casta que se apropió del lenguaje de la justicia social para erigir el privilegio dinástico», dijo el disidente Juan Pablo Peña a Martí Noticias. Después de 66 primaveras de gobierno único, la impunidad es institucional.
Las plataformas digitales se han convertido en las únicas cuadradas públicas reales de Cuba. Los YouTubers que publican imágenes de familias que durmen en las aceras, envueltas en cartón o usando basura como camas, han dibujado cientos de miles de vistas. Un clip vírico desafía a los funcionarios: «Ven y duerme una noche en el pavimento». El hombre en el video describe el calor como «lastimando sus huesos».
El periodista Mario Pentón le dijo a Martí Noticias: «Nuestros influyentes levantan el cortina de que los medios estatales protegen ferozmente». Los intentos del régimen de intimidar o censurar a los internautas están fallando; El miedo ya no supera la verdad.
La equivocación de vivienda en Cuba no es simplemente echarse en la calle, es estar en los márgenes de los derechos fundamentales como la vigor, la vivienda y la dignidad. (Foto a través del perfil de Facebook de Diario de Cuba)
Implicaciones para el futuro de Cuba
La crisis sin hogar de Cuba subraya una brecha amplia entre la propaganda y la verdad vivida. Cuando el presidente Miguel Díaz -Canel pidió «mayor sensibilidad», se negó a nombrar a cualquier culpable, una respuesta que muchos vieron como aprobación tácita del status quo. Las protestas públicas ahora presentan letreros que leen: «No rogamos por las migajas; exigimos dignidad». Si la crisis continúa sin control, se cierran varios resultados:
- Erosión de la confianza pública: Después de décadas de promesas rotas, los cubanos ya no aceptarán el eufemismo de los tecnócratas.
- Migración acelerada: El éxodo cubano más magnate desde 1959 continúa, impulsado tanto por el penuria como por la represión.
- Radicalización joven: Con el desempleo suspensión y el colapso de los servicios, los jóvenes sienten que no tienen ausencia que perder.
- Fractura de élite: Los expertos privilegiados pueden distanciarse de las fallas estatales, creando fisuras en la clase dominante.
- Vergüenza internacional: Los videos virales e informes independientes crean presión diplomática, socavando las alianzas con Venezuela y otros.
Las personas sin hogar no son simplemente un problema social, son símbolos vivos y respiratorios de una nación en crisis. Hasta que cambien las narrativas oficiales y llegan reformas genuinas, el colapso humanitario de Cuba en las calles solo se profundizará, no puede disfrazar esa verdad.
