Foto de archivo (El Nueva Diario)
Santo Domingo.- Las voces líderes en el sector turístico de la República Dominicana emitieron una rara reprimenda generalizado esta semana a una huelga planificada de 24 horas por la colección de organizaciones de Guías Turíssticos, advirtiendo que los servicios de consejo de detención podrían socavar la estabilidad dura del sector y el empañado de la reputación de la nación como un refugio de alucinación caribeño.
Las asociaciones del sector turístico, incluidos Asonahores, Asohonte, Ahetssa y el clúster de turismo de La Romana -Bayahibe, emitieron una confesión conjunta el viernes que desestimó la huelga del 22 de julio como contraproducente. El colectivo de la Guía exige una aplicación más estricta contra las guías «informales» sin inmoralidad, argumentando que los operadores no calificados diluyen la calidad del servicio y ponen en peligro la credibilidad de la profesión. Pero las asociaciones contrarrestan que un paro profesional infligiría un daño mucho decano, interrumpiendo los recorridos en la temporada inscripción y arriesgando cancelaciones en sus carteras.
«La verdadera amenaza para la integridad de nuestro sector no es la cantidad de guías en el trabajo, sino la parálisis que una huelga induciría», dijo María Fernández, presidenta de Asohonte. «Si queremos preservar la posición de la República Dominicana como el destino principal del Caribe, debemos abordar la capacitación y la licencia a través del diálogo, no los cierres».
Los analistas señalan que el turismo representa aproximadamente el 17 por ciento del PIB del país y emplea a más de 600,000 personas directa e indirectamente. En los últimos abriles, el gobierno ha ampliado los programas de certificación en asociación con universidades, Infotep y academias especializadas para elevar los estándares profesionales. Las asociaciones del sector instaron al colectivo de la Guía a participar de guisa constructiva con estas iniciativas, insistiendo en que la «educación continua, la mejora técnica y la profesionalización» sigan siendo el remedio más efectivo.
Sin bloqueo, debajo de la retórica se encuentra una tensión más amplia: la rápida expansión de los centros turísticos todo incluido y el aumento de los operadores independientes que atienden a los mercados de hornacina han alimentado un aumento paralelo en los servicios de guías no regulados. Algunos viajeros, dibujados por precios más bajos y horarios flexibles, se han convertido involuntariamente en víctimas de giras de calidad inferior o incluso insegura. El Ministerio de Turismo estima que hasta el 20 por ciento de las reservas de excursión involucran guías que carecen de documentación formal.
«La solución no puede ser un golpe de martillo», dijo Daniel Vargas, economista de turismo en la Universidad Autónoma de Santo Domingo. «Una huelga podría forzar los titulares, pero también llevará a los turistas a destinos alternativos, tal vez incluso a las islas del Caribe de la competencia ansiosa por capturar a los visitantes descontentos».
A medida que persisten las preocupaciones de seguridad sobre las guías no acreditadas, se dilación que el gobierno aumente las verificaciones de credenciales de consejo en sitios esencia como Zona Colonial, Altos de Chavón y los muelles de ferry Isla Saona. Mientras tanto, los operadores turísticos planean propalar un emblema unificado de «Guía verificada» para el próximo mes, ofreciendo a los viajeros una guisa acomodaticio de identificar a los profesionales con inmoralidad y estabilizar a los socios internacionales que la República Dominicana sigue siendo un maniquí de excelencia en el servicio.
Queda por ver si estas medidas satisfarán al Colectivo. Pero por ahora, el sector ha trazado su itinerario en la arena: cuando los medios de vida y la marca franquista están en articulación, la interrupción no es una opción.
