El arte dominicano es de aflicción. Este miércoles murió, a los 88 abriles, el obligado pintor José Cestero, una figura emblemática del arte original en la República Dominicana.

Nacido el 19 de marzo de 1937 en Santo Domingo, Cestero desarrolló una carrera artística que lo posicionó como uno de los grandes exponentes del expresionismo caribeño. Su trabajo, impresionado por el uso audaz del color y la exploración de lo urbano y lo espiritual, se ha exhibido en prestigiosas galerías y bienales en Estados Unidos, Europa y Estados Unidos.

Después de entrenar en la Escuela Nacional de Bellas Artes en 1954, Cestero continuó sus estudios en Nueva York, una experiencia que influyó profundamente en su estilo. A su regreso al país, se unió al movimiento Avant -Garde, siendo uno de los fundadores del especie «Arte y Liberación», contiguo con nombres como Ada Balcácer, Silvano Lora e Iván Tovar.

En 2015, su carrera fue reconocida con el Premio Nacional de Artes Plastices, el premio más ínclito otorgado por el Estado Dominicano en esa dominio.

El herencia de José Cestero trasciende a las generaciones, y su influencia perdura como una parte esencial del arte contemporáneo dominicano.