Uno o quizás el mal anciano que ha confrontado la sociedad dominicana en la búsqueda de soluciones para salir del postergación o el subdesarrollo, como definen los teóricos a países como el nuestro, ha sido la desliz de planificación en la ejecución de sus principales proyectos, en exclusivo de infraestructura.
Ese mal ha sido una constante, que ha perjudicado de guisa exponencial a todas las áreas , sin que hasta ahora se hayan tomado las previsiones que den al traste con el problema.
En la ahora, la presente empresa, por ejemplo, ejecuta inversiones multimillonarias para remozar a decenas de instalaciones deportivas que se han deteriorado estructuralmente por desliz de mantenimiento.
No hay duda, que esas obras que hoy están siendo reconstruidas, si hubiesen recibido un mantenimiento como manda la ley, su costo sería tan elevado.
Esta elevada inversión en reparación de instalaciones que hoy se efectúa en el Centro Olímpico y el Parque del Este, debe servir para que los organismos que tienen la obligación de velar por su adecuado mantenimiento, se pongan las pilas para evitar que retornen a las condiciones de deserción que exhibían hace unos meses.
Pero incluso hay que decirlo claro y sin tapujos, de que aquí hay muchos dirigentes a los que esa situación les importa un comino, un pequeñez, porque lo importante es perdurar el control de las mismas para darle el uso que a ellos más les convenga.
Si no hay una “revolución” que combata este mal desde la raíz, que nadie se haga ilusiones de que las cosas van a cambiar, hexaedro que se ha construido una estructura que solo desaparecería con un cambio de pensamiento, lo que no está en la mente de quienes están al mando de esas instaciones. Esperemos los acontecimientos.
