Después de abriles de observar y moverse por los pasillos del Hospital Plaza de la Salud en Santo Domingo, he llegado a varias conclusiones que pueden resultar avíos para mejorar los servicios de atención médica para nuestra población. Fundada por el ex presidente Joaquín Balaguer por decreto en 1996, y abrió sus puertas en 1997, esta institución abordó brechas críticas en nuestro sistema doméstico de sanidad. A lo derrochador de las décadas, se ha convertido en un oasis y una ristra de vida para los dominicanos, que operan bajo un maniquí público-privado y autónomo que le otorga una medida de osadía operativa.

Una flamante alojamiento en el hospital de tres días para una cirugía me permitió estudiar en profundidad las fases preoperatorias, operativas y de pacientes hospitalizados. Desde 2010, he constante mi experiencia en el sector hospitalario a las operaciones hospitalarias, refinando conceptos, herramientas y métodos que pueden traducirse en mejoras significativas aquí y en otras instituciones dominicanas, siempre conscientes del contexto específico y las limitaciones de capital específicos de nuestro país.

Durante mi alojamiento, noté cuatro prioridades esencia:

  1. Protocolos clínicos confiables
    Cada paso de la atención, desde los planes de tratamiento posquirúrgico y la oficina de medicamentos hasta los controles de signos vitales, las pruebas de dictamen, las rondas médicas regulares y las consultas especializadas, deben seguir procedimientos estandarizados. La consistencia en estos procesos sustenta la seguridad y la confianza del paciente.
  2. Profesionalismo y capacitación del personal
    La competencia de las enfermeras, los médicos y el personal de apoyo da forma a la ético y el compromiso de los pacientes. Cuando el personal demuestra experiencia y comunicación clara, los pacientes se sienten seguros en su alucinación de recuperación.
  3. Tecnología médica apropiada
    Los equipos de dictamen modernos y los sistemas de información deben soportar evaluaciones rápidas y precisas. El entrada a imágenes avanzadas y herramientas de laboratorio reduce los retrasos y aumenta la confianza en las decisiones de tratamiento.
  4. Comodidad y usabilidad en habitaciones de pacientes
    Las camas de calidad, los muebles, el control climático, la iluminación, los sistemas de entretenimiento y las instalaciones de baños contribuyen a un entorno curativo. Ajustes simples (iluminación ajustable, colchones de apoyo y recadero de llamadas fáciles de usar) Beneficios tangibles para los que reciben atención.

También identifiqué roles de servicio básicos que influyen directamente en la satisfacción del paciente:

  • Cambiar enfermeras
    Sus interacciones dan forma a las percepciones de la amabilidad y la capacidad de respuesta de los pacientes.
  • Médicos de cuidado de rutina
    Los controles regulares y las actualizaciones claras tranquilizan a los pacientes y crean una sensación de seguridad.
  • Equipos especializados
    Su minuciosidad y experiencia inspiran confianza en tratamientos complejos.
  • Personal de servicio de alimentos
    La atención a la calidad y el tiempo de la comida proporciona comodidad durante las largas estadías.
  • Gestión interna
    Las habitaciones y equipos impecables refuerzan una sensación de seguridad.
  • Equipos y suministros de soporte
    Muebles ergonómicos, ropa de cama duradera y utensilios de calidad atienden las deposición básicas de cada paciente.

Para impulsar mejoras medibles, propongo la ajuste de modelos probados de la industria de servicios a la atención médica:

  • Experiencia centrada en el paciente
    Préstamo de los principios de experiencia del cliente (CX), los hospitales deben tratar la interacción de cada paciente como una oportunidad para dedicar un servicio personalizado y respetuoso.
  • Cuidado centrado en el ser humano
    Más allá de los protocolos clínicos, el personal debe inspeccionar el estrés emocional, financiero y hogareño que acompañan la enfermedad, ofreciendo empatía contiguo con el tratamiento médico.
  • Evaluación de entrega de servicio
    En hospitalidad y traspaso minorista, los estándares de servicio de la faro de métricas de satisfacción. Los hospitales deben determinar siete habilidades esenciales de «servidor de salud pública» (explicación, empatía, capacidad de respuesta, confiabilidad, seguridad, eficiencia y apoyo tangible) y calcular el rendimiento contra ellos.
  • Capacitación estratégica del personal
    Un plan de incremento personalizado debe comunicarse con cada miembro del equipo (clínico, técnico y de apoyo) sobre los sistemas únicos del hospital y las realidades de sanidad del país. Los módulos de capacitación importados pueden requerir ajuste a nuestra infraestructura, niveles de financiación y demografía de pacientes.

Plaza de la Salud se erige como un faro en la atención médica dominicana. Sin requisa, satisfacer las crecientes expectativas exige un cambio deliberado con destino a la excelencia en el servicio contiguo con la calidad clínica. Nuestros pacientes merecen atención que restaure no solo sus cuerpos sino incluso su sentido de dignidad. Al aplicar estos conocimientos de dirección de servicios, podemos forjar un nuevo maniquí de experiencia del paciente, uno arraigado en confiabilidad, compasión y eficiencia, en forma del panorama de sanidad en cambio de la República Dominicana.

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Por Roxanna Marte
Agente intelectual, regente cultural, escritor.
Autores del Caribe Agencia Literaria.
Director cultural del Cuentardo Proyecto intelectual.