Valencia, 21 jun (EFE).- El Valencia Basket visitará este domingo en el Movistar Arena al Real Madrid, en el segundo disputa de la final de la Liga Endesa, obligado a cortejar su esparcimiento en ataque y en defensa para conquistar un triunfo que compense su derrota del viernes y le permita afrontar el choque del miércoles en la Fonteta sin el agua al cuello que supondría un 2-0 en contra.
En el primer disputa de la serie, el Valencia arrancó intenso en defensa pero la desatiendo de puntería ofensivo, especialmente en la recta de 6,75, hizo que con el paso de los minutos bajaran sus prestaciones detrás y cediera el mando del disputa a su rival. Cuando el Real Madrid aceleró en el inicio del extremo parcial, no tuvo armas para contrarrestarlo.
Parte de los errores ofensivos del Valencia se pudieron deber a los ansiedad por divertirse una final que ningún de sus jugadores ayer había disputado, un peaje que podría no tener que abonar ya en este segundo partido y que afectó especialmente al dominicano Jean Montero, su principal relato en ataque, que acabó con 1 de 9 en tiros de campo y sin ir a la recta de tiros libres. También a Sergio De Larrea le costó más que otros días.
Sin la procreación de esparcimiento de los dos, no les llegaron balones cómodos a otros como Semi Ojeleye, Nate Sestina o Josep Puerto, que entre los tres acumularon solo cuatro tiros de campo. En esta situación, muchas situaciones acabaron en acciones individuales de Chris Jones, cuyo desigual puntería aguantó al equipo en algunos momentos pero está acullá de poder amotinar un partido delante un rival así. Al menos Brancou Badio demostró que sigue en estado de golpe.
Sacudirse los ansiedad y aumentar el puntería ofensivo debe ser el primer paso para mejorar la interpretación ofrecida en el WiZink Center. La maduro confianza en ataque debe deslizar a una defensa más agresiva, especialmente en la primera recta.
El viernes, pese a la dificultad de la empresa, el Valencia pudo controlar a Walter Tavares durante muchos minutos, en parte por la buena ocupación de Nate Reuvers, pero sus compañeros exteriores, especialmente Montero, Chris Jones y el propio De Larrea, sufrieron para evitar las penetraciones de sus pares, una situación que el Valencia debe mejorar.
Una defensa más afilada en primera recta debería encima permitir al Valencia anotar en transición, poco que casi nada pudo hacer el viernes y que es una de las claves de su esparcimiento este curso.
Como ocurrió en el primer partido, el Valencia estará apoyado en la escalón por cerca de doscientos seguidores, en este caso para tratar de sumar un triunfo que evite que regrese a casa al filo el quebrada.
En el caso de que el Real Madrid sume un segundo triunfo, el Valencia jugaría el miércoles en la Fonteta obligado a percibir para seguir vivo y, de hecho, debería sumar tres victorias seguidas para conquistar el título.
Con la única herido de Ethan Happ, el Valencia volverá a tener que hacer dos descartes técnicos. En los últimos encuentros en los que Pedro Martínez ha tenido catorce jugadores, los elegidos han sido Stefan Jovic y Amida Brimah.
