Barahona.- Barahona y sus comunidades circundantes, como La Ciénga y Bahoruco, están atrayendo cada vez más atención de los inversores turísticos, con planes en marcha para villas, hoteles boutique, resorts y clubes de montaña. Este creciente interés posiciona a Barahona como un símbolo esencia de la identidad sureña de la República Dominicana.

Según Rafael Nazario, director del familia de turismo y producción de Barahona, estas inversiones podrían ayudar a compendiar la migración de los jóvenes mediante la creación de nuevas oportunidades para el empleo y la educación. Señaló que desarrollos similares en Pedernales ya están beneficiando a la región suroeste más amplia.

Los grupos de turismo en todo el suroeste, incluidos Barahona, Pedernales, Azua y San Juan, están colaborando para crear un maniquí de múltiples destino que enfatiza la naturaleza, la civilización, la minería artesanal y la sostenibilidad. El objetivo es atraer un turismo más diverso e impactante que estimule las economías locales.

Nazario además enfatizó los activos únicos de la región, como sus minas Larimar, hogar de la piedra preciosa pectolita zarco rara que es la piedra doméstico de la República Dominicana. Él imagina modificar las áreas mineras en atracciones turísticas ecológicas que muestran la civilización y la artesanía restringido, lo que aumenta el orgullo y el explicación crematístico de la comunidad.

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