Santo Domingo.– El diputado del Partido Revolucionario Moderno (PRM), Soraya Suárez, levantó su voz este jueves contra lo que describió como una «pereza» preocupante en el sistema sumarial dominicano para contraponer casos de difamación e insulto contra las figuras públicas y los ciudadanos, incluidos los miembros de su propio partido.
En una entrevista ofrecida a un medio digital, Suárez se acercó al caso más flamante de su compañero de bandada, el senador Faride Raful, quien ha sido el objetivo de ataques personales a través de plataformas digitales. «El caso de Faride es desafortunado. Un comunicador usó su espacio digital para mentir sobre su vida personal. Eso ha llegado a los tribunales, pero aún vemos que las consecuencias tienen que llegar o son insuficientes», dijo.
El diputado enfatizó que este tipo de ataques no solo afectan a la persona difamada, sino asimismo a su comunidad y medio bullicio, especialmente a los niños. «Faride tiene un hijo que va a la escuela. ¿Qué pasa si escucha comentarios que lo lastiman? A veces los niños repiten lo que escuchan en sus hogares. El daño va más allá del carácter público», advirtió.
Suárez asimismo se refirió a otros casos similares que han afectado cifras como los milagros Ortiz Bosch y los empresarios, señalando que, aunque en algunos casos los responsables terminan disculpando, «el perdón no repara el daño».
«La gente arroja una mentira, lo viraliza y luego se disculpa. Eso no puede continuar así. La justicia debe actuar con firmeza, con consecuencias reales. No es posible que alguien obtenga su nombre y luego lo recoja con un simple 'lo siento'», dijo con firmeza.
También reconoció que tanto los afectados como el sistema sumarial han sido laxos en sus acciones. «Nosotros, como víctimas, a menudo no vamos a los tribunales, y cuando lo hacemos, encontramos jueces y fiscales que no muestran el compromiso necesario. Eso tiene que cambiar», dijo.
Finalmente, Soraya Suárez apoyó la discusión de la nueva ley sobre la facilidad de expresión de que está en el Senado, aclarando que no es una ley de agarre, sino un situación para avalar el respeto sin restringir la opinión disponible. «Tienes derecho a decir lo que quieres, pero no mentir o destruir los honores. La libertad de expresión no puede ser una excusa para la difamación», concluyó.
