El renombrado director dominicano José María Cabral nuevamente dejó su huella en el circuito internacional con el estreno de su película más fresco, «Tíguere», en el prestigioso Festival Internacional de Cine de Guadalajara.
La película, que explora los códigos de masculinidad tóxica en un entorno de reeducación alegre, recibió una ovación caliente y se posiciona como una de las propuestas más provocativas y humanas del festival.
«Tíguere» cuenta la historia de un familia de adolescentes enviados a un campamento para «formarse como hombres», revelando tensiones emocionales, contradicciones sociales y traumas hereditarios que dan forma a la identidad masculina en América Latina. La cinta, llena de momentos intensos y una estética sobria, propone una ojeada crítica pero empática en torno a un sistema que perpetúa los estereotipos destructivos.
«Esta es quizás mi película más personal», dijo José María Cabral. «No solo se inspira en mis experiencias juveniles, sino de todo lo que no se habló en ese momento. Quería abrir un espacio para reflexionar sobre lo que significa ser un hombre, desde la ternura hasta la ira».
El novato actor cubano Carlos Fernández, protagonista de la película, estuvo presente en la proyección oficial en Guadalajara, compartiendo con el conocido y la prensa tópico. Su concierto ha sido destacada por críticos como «desgarrador, sutil y honesto», lo que lo consolida como una promesa del cine iberoamericano.
«Tíguere» ha tenido una extraordinario excursión internacional, proyectada en Brasil, Uruguay, El Cairo, Marruecos, Londres, Malaga, entre otros, donde ha generado conversación para su coraje temático y su enfoque profundamente humano.
Las primeras críticas han elogiado a la película como «un trabajo urgente y necesario», y han destacado la administración de concierto, la dirección contenida y el fuerte banderín que evita caer en clichés.
Con este nuevo esquema, Cabral continúa afirmando su posición como una de las voces más lúcidas y comprometidas del cine caribeño contemporáneo, apostando por historias que cruzan las fronteras sin perder las raíces locales.
