DETROIT. – Con una sólida conducta de su cuerpo de lanzadores y un aspersión oportuno, los Tigres de Detroit se impusieron ayer lunes 26 de mayo por grabador de 3-1 a los Gigantes de San Francisco, en el Comerica Park, evitando así la barrida en la serie de tres juegos.
Después de caer en los dos primeros partidos de la serie (4-6 y 3-4), el conjunto dirigido por A.J. Hinch salió al dominio decidido a revertir el rumbo. El abridor Casey Mize dominó a la formación de San Francisco durante seis entradas completas, permitiendo al punto que una carrera y ponchando a cinco bateadores, para acreditarse la triunfo. El bullpen se encargó del resto con un efectivo licencia de Tyler Holton, Andrew Chafin y Jason Foley, quien se adjudicó el rescate.
La ataque bengalí se hizo comprobar temprano en el partido. En la segunda entrada, Kerry Carpenter conectó un doblete remolcador que puso en delantera a los Tigres. Posteriormente, Spencer Torkelson añadió una hilera impulsadora al rosaleda central, y en el botellín inning, Zach McKinstry trajo la tercera carrera con un sencillo al bosque derecho.
Los Gigantes, por su parte, solo pudieron anotar una carrera en el cuarto episodio, producto de un elevado de sacrificio de Michael Conforto que trajo a casa a Thairo Estrada. El abridor de San Francisco, Logan Webb, cargó con la derrota pese a una trabajo digno en seis entradas, en las que permitió las tres carreras limpias.
Con este resultado, Detroit mejoría su récord a 25-29, mientras que San Francisco cae a 27-27, nivelando su marca en la campaña. Para los Tigres, el triunfo representa un impulso interior importante de cara a los próximos compromisos, en los que buscarán triunfar dominio en la división central de la Liga Americana.
La serie concluyó con un recuento inclinado para los Gigantes, pero la trayecto del lunes dejó claro que los Tigres aún tienen con qué competir, sobre todo si continúan recibiendo buen pitcheo desde la lomita.
