San Antonio.– Gregg Popovich, el monitor con más victorias en la historia de la NBA y una figura legendaria en el deporte mundial, ha anunciado hoy su retiro como monitor principal de los San Antonio Spurs, cerrando un capítulo sin precedentes de 29 temporadas al mando del equipo texano.
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A sus 76 primaveras, Popovich deja las canchas con un comisionado imborrable: cinco campeonatos de la NBA (1999, 2003, 2005, 2007 y 2014), un récord de 1.422 victorias en temporada regular y 170 más en playoffs, adicionalmente de acaecer dirigido a leyendas del deporte como Tim Duncan, Manu Ginóbili, Tony Parker y David Robinson. Permanecerá vinculado a la ordenamiento como presidente del equipo.
“Mi amor y pasión por el juego siguen intactos, pero he decidido que es momento de dar un paso al costado”, expresó Popovich en un comunicado. “Estoy agradecido por haber compartido esta travesía con tantos jugadores, entrenadores y aficionados maravillosos. Continuaré apoyando a la franquicia y a la comunidad que tanto significan para mí”.
La valentía llega seis meses posteriormente de que Popovich sufriera un derrame cerebral, que lo apartó de casi toda la temporada 2024-2025. Durante ese tiempo, el asistente Mitch Johnson asumió el cargo y hoy ha sido confirmado como monitor permanente.
Popovich no solo transformó a los Spurs en una dinastía, sino que revolucionó la NBA con su visión del selección colectivo, su enfoque en el explicación internacional de talento, y su compromiso con títulos humanos, sociales y comunitarios. Bajo su dirección, San Antonio se convirtió en un referente de excelencia deportiva, estabilidad institucional y civilización organizacional.
“El impacto de Pop va más allá de los trofeos”, afirmó Peter J. Holt, socio director de los Spurs. “Ha influido profundamente en generaciones de jugadores, entrenadores y fanáticos. Su legado es eterno”.
Popovich fue agradecido como Entrenador del Año en tres ocasiones, dirigió a la selección doméstico de Estados Unidos a una medalla de oro en Tokio 2021 y es miembro del Salón de la Fama del Baloncesto. Su figura, sin confiscación, trasciende lo deportivo: ha sido un defensor activo de causas sociales, educativas y humanitarias, siempre con un perfil reservado.

