En la República Dominicana, la Semana Santa es una de las fechas más importantes del calendario, no solo por su significado religioso, sino incluso por ser un tiempo de refrigerio y advertencia. Muchos aprovechan estos días para revistar a sus familiares en el interior del país, participar en procesiones o, por el contrario, escapar a playas y spas para darse un chapuzón. Sin incautación, en medio de la tradición, incluso circulan mitos antiguos, como el que prohíbe bañarse en ríos o playas durante este tiempo.

Según la creencia popular, si una persona se baña el Viernes Santo, el día en que se conmemora la crucifixión de Jesús, podría ahogarse o convertirse en un pez. Aunque parece increíble, muchas familias dominicanas aún repiten este mensaje como advertencia. Este mito, transmitido de engendramiento en engendramiento, se ha mantenido especialmente en las zonas rurales del país.

Más allá de su significado religioso, el origen de esta advertencia tiene un fondo práctico. Históricamente la Semana Santa es una de las estaciones con la decano cantidad de accidentes acuáticos en la República Dominicana. Como medida preventiva, tanto las autoridades como los propios padres comenzaron a reanimar este tipo de mensajes para someter el número de víctimas en playas y ríos.

La Iglesia Católica Dominicana incluso ha tenido un papel secreto para sustentar viva esta creencia, promoviendo la idea de que esos días deberían vivirse con el conmemoración, evitando las actividades de ocio. Por lo tanto, muchos ven cómo respetar el hecho de salir a caminar o celebrar mientras se recuerda la pasión y la asesinato de Cristo.

A pesar de los avances y campañas de la educación ciudadana, el mito todavía tiene peso entre muchas familias dominicanas. No es raro escuchar a las abuelas o tías para aconsejar «que no te metas en el agua, que esto es peligroso durante la Semana Santa». Y aunque hoy sabemos que la verdadera causa de los accidentes son factores como el pimple, el descuido o el mal tiempo, el miedo aún sobrevive en el imaginario colectivo.

En recopilación, la epígrafe no bañarse en la Semana Santa en la República Dominicana es una mezcla de tradición, fe y sentido popular. Y aunque la ciencia y la razón lo han inepto, para muchos aún es mejor alertar … que retractarse.