Málaga (España), Mar (Efe) .- El cineasta dominicano Johanné Gómez Terrero plantea «cosas que pueden ser complejas y problemas que generan incomodidad» en su largometraje 'Sugar Island', un plan «que fue un documental al principio y que se convirtió en una ficción», y que ocurre en la sección del concurso de la Festival de Malaga.

«La película hace muchas filtraciones, y el protagonista no es simplemente una niña embarazada, porque hay muchas capas conceptuales y estéticas», dijo el director el miércoles en la presentación de esta coproducción español-dominicana.

En la cinta, la mecanización de la industria ingenio amenaza con desplazar a los trabajadores y Makenya, un adolescente con un contrariedad no deseado, acompaña a su viejo Cañero en las protestas para ser compensados. La preñez induce al protagonista en dirección a la antigüedad adulta.

«Cuando ves a un batey en una noticia (una explotación de caña de azúcar) o un vecindario periférico, los negros aparecen por noticias terribles o una crisis social. Quería romper ese imaginario, que los cuerpos negros están destinados a eso», agregó.

Considera que la filmación en un batey, un área que «tiene una estética muy marcada», puede «impregnar la película» y señala que, «Cuando se cuenta una historia en Occidente, es muy lineal, y la cosmovisión de los pueblos originales es más espiral, porque las historias no son líneas rectas».

Gómez Terrero cree que en su isla hay «presiones históricas que tienen que ver con el nacimiento de las dos naciones», República Dominicana y Haití, a su vez marcadas por la colonización.

«Es importante que hablemos, porque somos dos hermanos que nacimos al mismo tiempo, y se necesita un diálogo mucho más tierno en un mundo tan violento como hoy. Se necesitan comunicación y empatía», dijo el cineasta.

Para la actriz líder, Yelidá Díaz, este fue su primer largometraje y uno de los aspectos que ha tenido que trabajar ha sido el silencio.

«Para transmitir a través del silencio, hay un trabajo de actuación que es importante compartir con el guión y con la dirección. Era un proceso muy a menudo por el director», dijo Díaz.

Dijo que su personaje es «de una forma u otra, un resumen de los jóvenes dominicanos negros» y, aunque ella no vivió su adolescencia, había «una gran identificación».

«Podría conectarme, y el tema social de la película me llena, siendo negro en un país que niega la negrura. Conecté esta historia con la mía, me convertí en mi personaje y, cuando estábamos grabando, sentí que ella vivía».

«Dentro de la misma filmación, hay muchos problemas que son difíciles, pero hay el disfrute de la resistencia, lo que hace que continúe caminando a pesar de todas las vicisitudes», agregó la actriz.