SAN FRANCISCO. – La NBA ha probado distintos formatos para el Juego de Estrellas en indagación de recuperar la intensidad y el espectáculo que caracterizaban este evento en el pasado. Este año, la agrupación reto por un cambio radical: un mini-torneo de cuatro equipos, sin temporalizador, en el que el primero en entrar a 40 puntos deseo.

Te puede Interesar:Dodgers, aún más poderosos en 2025 tras ingresar la Serie Mundial

El comisionado Adam Silver, quien ha implementado con éxito iniciativas como el torneo de clasificación para los playoffs y la Copa NBA, retraso que este nuevo maniquí genere viejo emoción y competencia. Sin bloqueo, la reacción de los jugadores ha sido mixta.

Una reto arriesgada

Algunos jugadores han expresado su descontento con la propuesta. Kevin Durant fue tajante al conocer el formato: «Lo odio. Absolutamente lo odio. Terrible». Por su parte, Anthony Davis mostró desconfianza: «No me gusta mucho, pero veremos cómo va este año».

Otros, como Shai Gilgeous-Alexander, creen que la esencia está en la posición de los jugadores: «Dependerá de si verdaderamente quieren competir».

¿Cómo funcionará el torneo?

El nuevo formato incluye cuatro equipos:

  1. Tres equipos seleccionados por Shaquille O’Neal, Kenny Smith y Charles Barkley, a partir del rama de 24 All-Stars.
  2. Un equipo sorpresa, compuesto por los ganadores del Rising Stars Challenge del viernes. Este equipo podría incluir jugadores de la G League, lo que abre la posibilidad de que un tahúr fuera de la NBA termine ganando el torneo.

Los partidos serán cortos y de aniquilación directa, con premios en efectivo:

  • $125,000 para cada tahúr del equipo campeón.
  • $50,000 para los subcampeones.
  • $25,000 para los equipos eliminados en semifinales.

¿Volverá la competitividad?

La NBA ha intentado varias fórmulas en el pasado, desde el regreso del formato Este vs. Oeste (que en 2024 resultó en un récord de puntos con señalador 211-186) hasta la implementación de un final sin temporalizador en el posterior cuarto.

El fogueado Kevin Love, quien ha vivido distintas eras del All-Star, no está seguro de si el problema es el formato o la mentalidad de los jugadores: «Antes se tomaba en serio. Se hacían estrategias en el vestuario. No sé cuándo cambió».

Expectativa para el domingo

La gran clavo es si este nuevo sistema logrará enganchar a los fanáticos y a los propios jugadores. Tyler Herro, debutante en el All-Star, lo resume así: «No sé si todos entienden cómo funcionará esto, pero todos querrán ingresar».

El domingo en San Francisco se conocerá la respuesta. Si el examen funciona, podría marcar el inicio de una nueva era para el All-Star. Si descompostura, la NBA tendrá que seguir buscando la fórmula para devolverle la intensidad a su partido de exhibición más importante.