
Sánchez Ramírez, Cotuí.- En la crepúsculo del pasado miércoles, el Ejército dominicano realizó un persuasivo activo en Arroyo Vuelta para allanar el ingreso de maquinaria de la empresa minera Barrick Gold. Los vecinos calificaron la intervención como excesiva, citando el uso de balas de perdigones y gases lacrimógenos, lo que provocó caos y miedo en la comunidad.
La operación dejó ocho personas heridas, entre ellas Isidro Coronado, quien requirió cirugía en un pie, y Jhonny Durán, representante de la Conferencia Episcopal Dominicana, quien sufrió una traumatismo en el rostro. Tres mujeres, Apolonia Jiménez, Julia Mendoza y Yolanda Fabián, habrían sido arrastradas por personal marcial, lo que generó acusaciones de violencia de apartado. Además, el miembro de la comunidad Geraldo Cuevas fue detenido sin explicación, lo que intensificó aún más las tensiones.
Los residentes han condenado el uso de la fuerza marcial, citando agravios no resueltos, como el impago de compensaciones por propiedades dañadas, la desliz de reasentamiento digno y una gobierno inadecuada de residuos tóxicos. Los niños igualmente se vieron afectados, con informes de asfixia por gases lacrimógenos. El incidente ha intensificado las críticas a la prioridad del gobierno de los intereses corporativos sobre los derechos de los ciudadanos y la estabilidad regional.
