SANTO DOMINGO.-El Estadio Olímpico Félix Sánchez, enclavado en Santo Domingo, ha demostrado que es posible combinar actividades deportivas y eventos masivos no deportivos sin comprometer su integridad.

La dirección llevada a parte por la comisión que gestiona el perímetro ha sido secreto para disipar los temores iniciales de que estas actividades pudieran causar deterioros en esta emblemática infraestructura.

Desde su tolerancia provisional para la celebración del Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA hasta el falleba con un histórico ciclo de conciertos, el estadio ha sido ambiente de eventos multitudinarios que pusieron a prueba su capacidad de resistor y cuidado.

Luego de cada evento se verifica el estado de los asientos y se procede a purgar las graderías.

Las medidas
La implementación de un reglamento de uso y preservación del estadio, la designación de un equipo gerencial y técnico, así como la supervisión constante, permitió que luego de cada evento se comprobara, bajo inventario, la abandono de maltratos, una muestra del éxito del maniquí de mantenimiento implementado.

El equipo técnico, conformado por Juan José Báez, administrador del estadio; Caonabo Castro, director de Operaciones; y Luis Tavárez, encargado de Eventos, estableció un sistema de mantenimiento basado en tres fases secreto: ayer del uso, durante el uso y posteriormente del uso.

Este enfoque integral permitió que preservar la infraestructura y el ámbito de encaje.

Modelo a replicar
El estadio está regenteado por una comisión de dirección conformada por el Ministerio de Deportes, el Ministerio de Vivienda y Edificaciones y el Comité Organizador de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, que asumió el control de forma provisional para asegurar su preservación con miras al 2026.

“Hemos visto que este modelo funciona y contemplamos que desde el Ministerio de Deportes se implemente en otras instalaciones en el resto del país”, explicó el ministro de Deportes, Kelvín Cruz.

Uno de los principios más destacables ha sido la preservación de la grama de la cancha de fútbol.
Antes de cada evento no deportivo, se instaló un sistema de cubierta temporal que protegió el césped.

Caonabo Castro y Juan José Báez, miembros de la Comisión Técnica.

Este esfuerzo fue complementado con un protocolo de reposición inmediato que permite su recuperación tras los eventos.

Puesto a prueba
El estadio enfrentó su primera gran prueba con el Mundial de Fútbol Femenino de la FIFA, que atrajo a miles de fanáticos al perímetro. Posteriormente, a principios de diciembre, fue sede de un concierto de la reconocida cantante Ana Gabriel.

Los días 27, 28 y 29 de diciembre, Aventura llenó el estadio a toda capacidad, imponiendo un récord de presencia. La demanda por entradas fue tan adhesión que se agregó una cuarta función el 5 de enero, marcando el falleba de su viaje “Cerrando Ciclos”.

Antes del cuarto concierto, se celebró la tradicional concentración del Ministerio “Batalla de la Fe”, un lucha religioso que reunió a miles de fieles, que mantuvo la grama al descubierto para que se recuperara del uso de los tres días de concierto.

El caso del Estadio Olímpico Félix Sánchez pone de manifiesto que es posible utilizar infraestructuras deportivas para actividades culturales, religiosas y recreativas sin comprometer su funcionalidad. La secreto está en la planificación y en la implementación de protocolos rigurosos que aseguren el cuidado ayer, durante y posteriormente de cada evento.

Las medidas

—1— Los seguros
Los arrendatarios para eventos multitudinarios ponen una respaldo y polizas de seguros para posibles daños.
—1— Reinversión
El mantenimiento y el personal técnico es costeado con lo que genera el propio Estadio.
—1— Reglamento
Ante cada autorización de uso del Estado, el ocupante recibe el reglamento, cuya aplicación es supervisada.