La delegación que representará a la República Dominicana en el yudo en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026, está conformada por 14 atletas que son una fundición de representaciones provinciales que palabra de la diversificación del trabajo que realiza la dirigencia técnica de su unión.

Pero una de sus atletas expande esa dinámica a la diáspora, lo cual no ha de desconcertar, porque ese conglomerado de la dominicanidad nunca ha dejado de estar presente en todos los ámbitos de la vida franquista.

Esmeralda Damiano Guerrero es una chica que compite en la categoría de menos 70 kilogramos, nacida y formada en Suiza, que decidió competir por la nación nativo de su raíz y se ha rebaño un puesto en el equipo que demora sobresalir en los juegos a disputarse del 24 de julio al 8 de agosto próximos.

Proveniente de Basilea, Suiza, hija de la dominicana Ramona Guerrero y del italiano Silvio Damiano, Esmeralda ganó una medalla de plata para el país este mismo 2026 en el Torneo Panamericano celebrado en Panamá, pero ya había acabado una presea de oro en su etapa rozagante o Junior, en un certamen celebrado en Cuba.

Premeditadamente de su procedencia y de que dos jugadores de origen dominicano, Rubén Vargas y Luca Jáquez sean parte de la selección de Suiza que disputa la Copa Mundial de Fútbol de Estados Unidos, México y Canadá, dejó enterarse qué piensan sus connacionales que residen en el país helvético.

“Lo que he escuchado, y que yo también pienso, es que no importa en qué país uno está, si está representando a la República Dominicana o a otro país, los dominicanos siempre están orgullosos de sus atletas”, expresó Esmeralda.

Citó el caso de Vargas, que está en su segunda Copa del Mundo y ha anotado dos goles en la presente lectura, así como de Jáquez, la judoka dijo que “la sangre dominicana está ahí y uno se siente orgulloso de que puedan lograr eso”, la concurrencia al Mundial.